sábado, 10 de septiembre de 2016

El reto de vivir sin dólares en Cuba

El reto de vivir sin dólares en Cuba
09 de septiembre de 2016 - 17:09 - Por IVÁN GARCÍA

El salario mínimo mensual promedio en la isla no supera el equivalente a
$27, mientras las necesidades básicas demandan un monto de $280
Especial

LA HABANA.- Conozcamos a Osmel, nacido en La Habana, en 1968. El mal
olor de su cuerpo se percibe a tres metros de distancia, es portador del
VIH, bebe alcohol pendenciero los siete días de la semana y no tiene
residencia reconocida.

Duerme encima de unos cartones en un edificio con peligro de derrumbe,
come poco y mal y gana algún dinero recolectando cosas viejas en el
vertedero de la Calle 100, en el oeste de la capital.

Tiene la piel de un color chamuscado y cada mañana intenta vender en los
alrededores de la Plaza Roja de La Víbora un par de zapatos usados,
piezas de ordenadores de segunda generación o una colección de viejas
revistas Bohemia.

Dice que la Seguridad Social, "por mi diabetes avanzada me ayuda
mensualmente con 140 pesos (7 dólares al cambio), que más o menos me
alcanza para sacar los mandados de la bodega y comprar viandas y medicinas".

Desde luego, Osmel quisiera tener una familia, dormir en una cama y
bañarse a diario. "A cada rato sueño con eso. Comer caliente, tener una
esposa y ver televisión con mis hijos. ¿Pero cómo podría lograrlo si lo
que puedo ganar en un mes vendiendo trastos viejos o chapeando un
cantero no cubre mis necesidades?", se pregunta y él mismo se responde:

"Por eso me tengo que emborrachar. El dinero solo me alcanza pa'eso.
Quizás sea la manera más rápida de morirme", señala y de un pomo
plástico se empina un sorbo de alcohol turbio, filtrado con carbón
industrial.

Como Osmel, cientos de indigentes pululan por las calles de La Habana,
intentando sobrevivir en 'la revolución de los humildes, por los
humildes y para los humildes', como una vez la definiera Fidel Castro, y
que en la práctica se ha transformado en un incipiente capitalismo
militar que beneficia a muy pocos.

La Cuba de los hermanos Castro pasó de tener una funcional Seguridad
Social, sustentada por el cheque en blanco que proporcionaba el Kremlin,
a una menguada ayuda a jubilados y enfermos, entre otros casos, que
reciben un puñado de pesos que ni siquiera les alcanza para cubrir un
tercio de sus necesidades.

Los grandes perdedores de las tibias reformas económicas emprendidas por
el general Raúl Castro son los ancianos y las personas en riesgo de
exclusión social. No todos son mendigos sin techo, como Osmel, pero
muchos se ven obligados a vender periódicos, bolsos de nailon, cigarros
sueltos y cucuruchos de maní por las calles, o hacer guardias nocturnas
en negocios privados o empresas estatales y ganar unos pesos extra.

Lo peor no es el presente. Es el futuro. Retengan este dato: para 2025,
más del 30 por ciento de la población cubana será mayor de 60 años. Con
una emigración en alza, finanzas en números rojos y a falta de una
política coherente que ofrezca beneficios netos a mujeres y hombres de
la tercera edad, es evidente que Cuba no será un buen lugar para vivir
los viejos.

Aunque los ancianos son los más afectados por el nuevo rumbo económico,
según Argelio, sociólogo, "casi un 40 por ciento de la ciudadanía vive
por debajo del límite de la pobreza aceptada por organismos
internacionales y que se mide por los que ganan menos de un dólar
diariamente. En la pobreza extrema, la cifra en la Isla ronda el 15 por
ciento".

Especialistas consultados consideran que las claves de la caída en
picada del nivel de vida en Cuba son múltiples. "Desde la prolongada
crisis económica, que ya se extiende por veintisiete años, una economía
con estructuras inoperantes, lentitud en aplicar modelos eficientes de
gestión empresarial, la circulación de dos monedas, salarios bajos y
decrecimiento de la capacidad productiva y exportadora. Excepto en la
venta de servicios y en el turismo, en la mayoría de los índices Cuba ha
retrocedido", indica Jorge, profesor de economía política.

Raisa, economista, culpa del desastre a "la pésima gestión
gubernamental, la descapitalización del país por la doble moneda y los
bajos salarios, que distorsionan las transacciones, productividad real y
el poder adquisitivo de la población. Hay como tres o cuatro tipos de
cambios monetarios en las empresas exportadoras y cooperativas no
agropecuarias que afectan el rendimiento económico. Subir los salarios
sin una base productiva es contraproducente, pero ganar sueldos
miserables lo es aún más. La doble moneda debiera derogarse ya, aunque
traiga asociado fenómenos coyunturales que pudieran desencadenar
conflictos sociales".

En octubre de 2013, el régimen de La Habana anunció la unificación de la
moneda
(http://www.elpais.com.uy/mundo/cuba-anuncia-unificacion-moneda-pedida-poblacion.html)
y puso en marcha un grupo de medidas que progresivamente culminaría con
la derogación del peso convertible. Pero la lentitud y la nueva etapa de
austeridad provocan que la autocracia se lo piense dos veces antes de
iniciar una reforma monetaria a fondo.

Con un salario promedio que no supera los 27 dólares mensuales, el
cubano de a pie debe apañárselas como pueda para hacer una o dos comidas
calientes al día, conseguir jabón, desodorante y detergente y adquirir
ropa y calzado.

Para lograr un estándar de vida decente, se necesitan veinte salarios
mínimos de 300 pesos mensuales, alrededor 280 dólares per cápita.

Y probablemente no alcance, pues la acumulación de penurias materiales y
falta de mantenimiento en las viviendas, triplican esas cifras. Aunque
el Gobierno no habla de la inflación camuflada que afecta sobre todo a
los trabajadores estatales que cobran en pesos, los precios en las
tiendas por divisas revelan el estado real de la situación.

Tres ejemplos. Si un obrero quisiera comprar un televisor de pantalla
plana, necesita el salario de año y medio. Amueblar su casa, el salario
de cinco años. Y si sueña con ser propietario de un auto moderno, al
precio actual de venta de las agencias estatales, se equipara a del
salario que gana un trabajador promedio cubano en ciento ochenta años.

Si eso no es inflación, que alguien me demuestre lo contrario.

Source: El reto de vivir sin dólares en Cuba | Cuba -
http://www.diariolasamericas.com/america-latina/el-reto-vivir-dolares-cuba-n4102542

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