jueves, 20 de octubre de 2016

La inquietud se extiende entre los propietarios de paladares

La inquietud se extiende entre los propietarios de paladares
LUZ ESCOBAR, La Habana | Octubre 20, 2016

Comida china, italiana o internacional llenan las cartas de las
paladares cubanas, pero en estos días el temor se ha colado como plato
principal en el menú de estos restaurantes privados. La joya de la
corona del emprendimiento en la Isla vive momentos de incertidumbre
después de que el Gobierno congelara la entrega de licencias para estos
negocios por cuenta propia.

Los locales gastronómicos que en los últimos meses han visto desfilar
por sus mesas a estrellas del pop, actores de Hollywood, figuras
emblemáticas del rock y al presidente de Estados Unidos, Barack Obama,
viven momentos complicados.

Hasta la provincia de Camagüey ha llegado el sobresalto luego del
cierre, a principio de este mes, de tres de las más importantes
paladares que operaban en la ciudad. El Restaurante 1800 fue registrado
por la policía, que confiscó parte del mobiliario y detuvo al dueño,
Edel Izquierdo. Dos otras paladares, Mi Hacienda y La herradura de
Papito Rizo, fueron también obligadas a cerrar.

La suspensión en la concesión de permisos para nuevos locales ha avivado
los miedos sobre un posible paso atrás en las reformas emprendidas por
Raúl Castro a partir de 2008. Aunque el oficialismo se ha apurado en
aclarar que se trata de una medida temporal, una sensación de que el
país vuelve a los tiempos de mayores controles se percibe por todos lados.

La vicepresidenta en funciones del Consejo de Administración Provincial
en la capital, Isabel Hamze, declaró a la televisión nacional este
miércoles que "de los 135 titulares (de paladares) nos reunimos con 129
para alertarlos de un grupo de problemáticas que empañan los servicios
que ellos ofrecen y les explicamos que, terminados estos intercambios,
se iba a realizar un control".

La funcionaria señaló que durante varias reuniones con dueños de locales
privados se habló entre otros temas del consumo y expendio de drogas en
el interior de los restaurantes, junto a las manifestaciones de
prostitución y proxenetismo.

Hamze enfatizó que se debe estar alerta sobre quienes adquirieron
"ilegalmente un dinero en Cuba o en el extranjero" para que no "venga a
lavarlo o blanquearlo" en la Isla. "En ningún lugar del mundo el lavado
de dinero es lícito y esto no se permitirá. No acusamos a nadie de
ejercerlo, conversamos de dónde provienen esos capitales", aclaró.

"El Estado no puede competir con los privados, que en poco tiempo han
logrado tener locales más eficientes y atractivos para los clientes
extranjeros y nacionales", comenta a 14ymedio un camarero del céntrico
restaurante Doña Eutimia, enclavado a un costado de la Catedral de La
Habana. El hombre cree que la actual "tormenta pasará, porque de lo
contrario sería ir contra los tiempos que corren".

La mayoría de los propietarios de estos locales privados prefiere
guardar silencio. "El que se mueva no sale en la foto", bromea el dueño
de un restaurante por cuenta propia ubicado en la calle 23. "Todo está
parado porque nadie se atreve ahora mismo a destacarse", agrega. "El
explote de las paladares viene porque algunas se han convertido en
centros nocturnos, con una programación musical que atrae a mucha gente".

Según datos actualizados en La Habana laboran más de 150.000
trabajadores por cuenta propia, en 201 ocupaciones. Los restaurantes
privados superan los 500 en toda la capital.

Las noches en que se alterna la buena mesa y una oferta que va desde el
humor hasta espectáculos de magia o pasarelas de moda se han vuelto
comunes en algunos locales. Por estos días en el célebre King Bar se
hacen invitaciones para pasar el 30 de octubre una noche de Halloween
con disfraces y algo de terror.

El Gobierno hace inspecciones para garantizar el estricto cumplimiento
de las normas que rigen el funcionamiento de estos locales: no más de 50
sillas, límites en los horarios, y un abastecimiento exclusivo de
productos comprados con factura en las tiendas del Estado.

Sin embargo, varios emprendedores consultados por este diario coinciden
en las dificultades de administrar un restaurante privado siguiendo al
pie de la letra la legalidad. El desabastecimiento que sufren
frecuentemente los mercados en pesos convertibles, la inexistencia de un
mercado mayorista y la prohibición de hacer importaciones comerciales,
lastran el sector y los empujan al mercado informal.

En la oficina del Órgano de Trabajo y Seguridad Social de la calle B
entre 21 y 23, en La Habana, este martes no era posible gestionar una
licencia para abrir una paladar. "No se suspende al que ya tiene una
licencia", pero "se ha paralizado la entrega de nuevas", aclaraba una
funcionaria a los inquietos emprendedores que se acercaron hasta el
lugar para tener más información.

La medida fue precedida por reuniones con los dueños de paladares en las
que fueron advertidos de ajustarse a la ley, con la participación de
funcionarios de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT)
y la policía. La respuesta se ha hecho sentir de inmediato en el menú de
los locales más emblemáticos, que han reducido su oferta a la mercancía
comprada en la red minorista estatal.

La langosta y la carne de res han sido de los primeros en desaparecer de
las cartas de las paladares, ya que la mayor parte de estos productos
son adquiridos en el mercado negro donde llegan después de burlar los
controles policiales en las carreteras.

La ley penaliza con mucha severidad el hurto y el sacrificio ilegal de
ganado vacuno, además de la "receptación ilegal" de ese tipo de
mercancía. Debido a la disminución en el número de reses, un poco más de
4 millones en la actualidad, el Gobierno considera una violación muy
seria del Código Penal cualquier irregularidad en la matanza y
comercialización de estos animales.

Sin embargo, de los 1.700 restaurantes privados que cuenta el país
muchos ofrecen los típicos platos conocidos como ropa vieja y vaca
frita, entre otras ofertas hechas a base de carne de res. Ante la
embestida actual de las autoridades, se extiende una consigna sigilosa:
sobrevivir y esperar a que pase la tormenta.

Source: La inquietud se extiende entre los propietarios de paladares -
http://www.14ymedio.com/nacional/inquietud-extiende-propietarios-paladares_0_2093190670.html

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