martes, 15 de noviembre de 2016

El régimen cubano puede dormir tranquilo

El régimen cubano puede dormir tranquilo
LUIS TORNÉS AGUILILLA, Bordeaux (Francia) | 14/11/2016

Lo de Trump con Cuba, digamos que ni será un conflicto de baja
intensidad. Cuba es más bien ese lugar donde los que manejan La Pasta
gracias a la actividad turística y a otras prebendas tienen que haber
llegado, a estas alturas, a un compromiso de facto con el sistema
vigente en aquella parte del mundo, un compromiso que seguramente
incluye el mantenimiento de la actividad normal del manicomio con su
miserable capitalismo de timbiriche hasta que, llegado el momento, la
muerte sobrevenga en la cama sin tener que rendir cuentas en plan Pol
Pot ni nada por el estilo. Eso pasa cuando el enemigo no tiene petróleo,
gas o metales raros.

Y me viene a la memoria el relato de un viejo francés que en 1944 veía
pasar una división blindada del U.S Army delante de soldados alemanes
que lo único que querían era rendirse. Me contaba el viejo que los
alemanes hacían grandes señas a los americanos pero que éstos seguían su
camino sin hacerles caso. Al final, hartos de querer rendirse, los
alemanes se entregaron al alcalde de una aldea vecina y permanecieron
allí como un mes hasta que el mando U.S les hizo el favor de ir a
buscarlos en camiones. Eran enemigos pero vencidos e insignificantes.

Una de las respuestas a la crisis financiera de 1929 imaginadas por la
administración del presidente Herbert Hoover fue la repatriación a
Estados Unidos de todos los fondos americanos que contribuían a que
Alemania e indirectamente Europa se recuperaran de los estragos de la
Primera Guerra Mundial. Se ha hablado de 14 billones de dólares
repatriados, lo cual provocó una realidad económica y social
insostenibles en aquella Alemania militarmente ocupada en el marco del
vengativo Tratado de Versalles. A esa operación financiera del
presidente Hoover, los alemanes opusieron una reacción xenófoba, racista
y excluyente, una especie de vida en "circuito cerrado" que
progresivamente los despeñó al abismo de la Segunda Guerra Mundial.
Desde entonces, los americanos han aprendido a controlar los avisperos,
lo de Trump con Cuba será soft.

87 años más tarde, nos es dado vivir las consecuencias de otra crisis
global, la de abril de 2008, que, lejos de ser una crisis sistémica de
crédito, se asemeja más a una fase nueva del capitalismo financiero,
algo insospechadamente gordo que el elector americano de base acaba de
interpretar a su manera sentando a Donald Trump en la presidencia de
Estados Unidos, donde la droga, los indocumentados y la inseguridad
generalizada constituyen la parte visible del problema, mientras que la
realidad de fondo es la precariedad en que se encuentran millones de
americanos, lo mismo en Virgina Occidental que en remotos lugares como
Orderville (Utah), donde tuve la oportunidad de conversar este mismo año
con un matrimonio de ingenieros civiles sin trabajo que vendían piedras
a falta de empleo.

Hoy, los conflictos periféricos reales o latentes en Ucrania, Libia,
Irak, Siria o Afganistán, cuyas causas aparentes son la necesidad de
afirmación de una identidad cultural o étnica, tienen causas profundas
cuyas raíces se encuentran en los intereses estratégicos de las grandes
potencias. El régimen cubano puede dormir tranquilo.

Source: El régimen cubano puede dormir tranquilo -
http://www.14ymedio.com/blogs/cajon_de_sastre/Donald_Trump-Barack_Obama-Raul_Castro-Cuba-turismo-Luis_Tornes_Aguililla_7_2108859094.html

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