martes, 13 de diciembre de 2016

Emprendedores creen que la muerte de Fidel Castro no propiciará cambios

Emprendedores creen que la muerte de Fidel Castro no propiciará cambios
11 de diciembre de 2016 - 14:12 - Por IVÁN GARCÍA

Varios dueños de pequeñas empresas en Cuba opinan sobre la situación de
los "negociantes" en la isla

LA HABANA.- Luego de llegar con el remolque desbordado de carne de
cerdo, apilada en una cajuela plástica adaptada a la parte posterior de
su bicicleta china, Noel, 32 años, dueño de una cafetería que oferta
sándwiches y comida criolla, se bebe casi sin respirar medio litro de
jugo de melón mientras presta atención a sus empleados.

"Al jugo le falta una pizca de azúcar. No le echen tanto aceite al
congrí", regaña a un cocinero, y le pide premura a una señora obesa que
limpia el piso del portal que sirve de comedor.

Noel no armó su negocio con dinero girado desde Miami. "Es un bisne que
lo comencé con 500 pesos convertibles prestados. A pulmón, sangriao y
pasando muchísimo trabajo", apunta.

Cuando en la primavera de 2013 abrió la cafetería, vendía un promedio de
90 platos de comida, 50 sándwiches de jamón y queso y 20 pomos de jugo
de frutas. "Facturaba casi tres mil pesos diarios (alrededor de $130
dólares). Pero tres años después las ventas superan los siete mil pesos
($320 dólares). Para ser una cafetería de barrio, no está mal", dice
Noel y añade:

"Como cualquier emprendimiento particular en Cuba, la pelea para hacer
dinero es de león a mono y el mono amarrado. Todos los días es un jaleo
con los inspectores, rumores de nuevos decretos fiscalizadores o un alza
de los impuestos a pagar. El gobierno no da nada. Prometió un mercado
mayorista y nunca ha cumplido su promesa. Para tener beneficios, los
dueños de negocios gastronómicos debemos tener una doble contabilidad y
comprar en el mercado negro gran parte de los alimentos".

En Cuba el trabajo particular es visto con desconfianza. Para un sector
conservador del gobierno, los emprendedores son presuntos delincuentes
o, por su independencia económica, potenciales opositores.

Giselle, dueña de una peluquería, considera que hay de todo un poco. "Lo
que hasta ahora ha funcionado en Cuba es la economía estatal, casi toda
manejada por corporaciones militares. No existe el concepto de gestión
privada. Ya es hora que el Estado propicie nuevas y mayores aperturas. Y
permite comprar mercancías directamente en el extranjero y recibir
créditos de bancos foráneos".

De momento, el régimen ha tirado del freno de mano y está entorpeciendo
al pujante sector privado local. "Cualquier negocio, para crecer o
mejorar, necesita inversiones mínimas. Y los créditos que otorgan los
bancos del Estado son insuficientes, demasiado fiscalizadores y con un
papeleo tremendo", confiesa la dueña de una casa de alquiler a turistas.

Según la prensa oficial, en los primeros siete meses de 2015, los
créditos bancarios al sector privado superaron los 129 millones de pesos
(5,3 millones de dólares), cuatro veces más que los 31 millones de pesos
(1,3 millones de dólares), otorgados en 2014. Un segmento de
emprendedores consultados, a falta de un marco jurídico, se sienten
desprotegidos y a merced de las veleidades del gobierno. Ya sucedió hace
tres años.

Aunque Raúl Castro aseguró que el trabajo por cuenta propia llegó para
quedarse, en diciembre de 2013 las autoridades cerraron los negocios de
venta de ropa y los cines 3D. "En Cuba nunca se sabe. Un buen día te
dicen que tu negocio es ilegal por determinadas razones y te obligan a
cerrar. Así de simple", señala Luis Alberto, al frente de una oficina de
publicidad.

Gilberto, economista retirado, piensa que "si al nuevo panorama
internacional, la crisis económica en Venezuela, la muerte de Fidel
Castro y la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, que es todo un
enigma, le sumamos producciones agrícolas que no despegan y una economía
en retroceso, desatar una cacería de brujas contra los cuentapropistas
sería un grave error".

Lo cierto es que el restablecimiento de relaciones diplomáticas con
Estados Unidos y las políticas proactivas del presidente Barack Obama
para empoderar al sector privado ha generado recelos en la autocracia
verde olivo.

"Es evidente que el gobierno quiere potenciar solo aquellos negocios que
le interesan. No desean que los particulares ganen demasiado dinero",
subraya el economista.

La actualización del modelo económico cubano, una especie de biblia
sagrada por la que se rigen las tímidas reformas de Raúl Castro, prohíbe
la acumulación de capital y propiedades.

Tras el deceso de Fidel Castro, enemigo jurado de los negocios privados
y el capitalismo, los emprendedores entrevistados para DIARIO LAS
AMÉRICAS no son precisamente optimistas.

"A corto plazo no va a pasar nada. Un pasito hacia adelante y dos hacia
atrás. Como siempre. Si la economía empeora, podrían abrir mayores
espacios, siempre controlados y con elevados gravámenes para que la
gente no haga mucho dinero", piensa Noel.

Rubén, dueño de un pequeño taller dedicado a la reparación de móviles,
tabletas y laptops, considera que es "demasiado pretencioso hablar de
negocios consolidados en Cuba. La mayoría son timbiriches, artesanales y
manuales en su mayoría. Los triunfadores son pocos, por lo general los
propietarios de casas de hospedaje, dueños de varios autos que alquilan
como taxis a choferes y las paladares exitosas. El resto sobrevive como
puede".

Ridel, al frente de un negocio de muebles, se refiere a la existencia de
negocios boyantes "donde sus dueños son hijos de altos funcionarios del
gobierno o consentidos por ellos. A esos no los molestan y muchos
compran alimentos e insumos en el extranjero".

De acuerdo a los entrevistados, las futuras políticas de Donald Trump,
que amenazan echar abajo las estrategias de Obama, no afectarán
demasiado a los emprendedores privados en la Isla. "Quizás afectaría a
los centrados en el turismo, pero el grueso de los negocios están
enfocados en el mercado interno", opina Giselle.

Dueños de famosas paladares, como Carlos Cristóbal que es el propietario
del restaurant donde cenó la familia Obama durante su visita a Cuba,
pudieran ver afectadas sus ganancias con una política de prohibiciones
del recién electo presidente de Estados Unidos.

Previendo esa posibilidad, un centenar de emprendedores particulares
cubanos, entre ellos Carlos Cristóbal y Enrique Núñez, propietario de La
Guarida, le enviaron una misiva a Donald Trump para que mantenga y
profundice las reformas iniciadas por su predecesor Barack Obama.

Noel, quien trabaja más de 12 horas en su cafetería al sur de La Habana,
considera que no es una mala idea. "Ojala que Trump derogue el embargo.
Pero al que debemos enviarle una carta para que autorice nuevos espacios
es a Raúl Castro".

Source: Emprendedores creen que la muerte de Fidel Castro no propiciará
cambios | Cuba -
http://www.diariolasamericas.com/america-latina/emprendedores-creen-que-la-muerte-fidel-castro-no-propiciara-cambios-n4109864

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada