sábado, 3 de diciembre de 2016

Hablemos del futuro

Hablemos del futuro
HILDEBRANDO CHAVIANO MONTES | La Habana | 2 de Diciembre de 2016 - 21:15
CET.

Cuba es un barco en medio del mar. Tiene todo el océano a su disposición
para navegar hacia el futuro, pero como toda embarcación grande o
pequeña, requiere de un timonel, un mapa, una brújula y lo principal,
una fuerza que la impulse.

El timonel debe tener el pulso firme y la vista hacia delante, oteando
el horizonte, guiado por el mapa y la brújula y sin entretenerse a mirar
la estela dejada atrás. Para Cuba, no importa quién sea el timonel, hay
un único puerto de destino: el desarrollo económico que permitirá
cualquier otro tipo de desarrollo.

La historia pasada y reciente de las naciones demuestra que la brújula
del desarrollo señala el norte de la economía de mercado, la
privatización, el emprendimiento individual, la formación de capital, la
inversión privada nacional y extranjera. Seguir negando en lo interno
las virtudes de la empresa privada y aceptando sus beneficios cuando se
trata de capitalistas extranjeros, es no mirar hacia delante, es
lanzarse con toda intención contra los arrecifes de la ineficiencia.

La única fuerza que en definitiva puede impulsar a Cuba hacia el
desarrollo es la que poseen los cubanos con su emprendimiento libre, el
interés individual de cada uno en su propio desarrollo y el de su
familia, traerá el excedente de riquezas que beneficiará a todo el país.
Así funcionó en la Europa hambreada de los albores del capitalismo, así
funciona en China y Vietnam, actuales ejemplos de desarrollo vertiginoso
inexplicable para algunos que se niegan tozudamente a ver lo evidente.

A los gobernantes comunistas de China y Vietnam les tomó décadas
descubrir que para que los hombres y mujeres se conviertan en creadores
de riquezas deben tener como objetivo a la vista el hacerse ricos.
Algunos lo logran, otros no, pero estos últimos sin dudas lo seguirán
intentando.

En eso consiste la igualdad entre los seres humanos, en la igualdad de
oportunidades para crear riquezas y disfrutar de ellas. El Estado de
bienestar como política de gobierno es injusto y es un error, porque
siempre habrá que despojar a unos para beneficiar a otros que no han
hecho nada para merecerlo o tal vez ni siquiera lo necesiten.

El Gobierno cubano debe implementar leyes que garanticen iguales
oportunidades de inversión para todos los ciudadanos, y a la vez abolir
las disposiciones que criminalizan la empresa privada y el
enriquecimiento lícito producto del esfuerzo individual.

Ser rico no es sinónimo de explotador, egoísta y mala persona. De hecho,
muchos capitalistas se enorgullecen de mantener buenas relaciones de
amistad con miembros del Gobierno cubano y viceversa. ¿En qué serían
diferentes los millonarios nativos a los extranjeros? ¿Por qué puede
ser recibido con honores por las autoridades cubanas un millonario
campesino de Arkansas o un millonario productor de tractores de Nueva
Orleans, es un decir, mientras los productores y comerciantes cubanos se
mantienen en la categoría oficial de no personas?

El desarrollo requiere de la libertad de emprendimiento y un barco
anclado no va a ninguna parte. Levar el ancla de las ideologías
obsoletas, de los prejuicios y odios clasistas que por demás son
selectivos, discriminatorios y fuera de época, cuando favorecen a un
empresario extranjero y obstaculizan a un empresario privado cubano solo
por el aquello de que en Cuba jamás volverá a existir el capitalismo.

¿Es serio este planteamiento de las autoridades políticas y
gubernamentales cubanas? ¿Son monjitas de La Caridad los empresarios
extranjeros establecidos en la Zona Especial de Desarrollo Mariel? O
quizás sean empresas pertenecientes, entre otros, a los gobiernos de
Corea (del Sur por supuesto), España y Brasil.

De los 19 usuarios con contratos en el Mariel, 15 corresponden a
empresas capitalistas extranjeras. Por supuesto que el Gobierno y el
Partido Comunista cubanos quisieran que fueran más. Entonces, ¿por qué
la hipocresía y el doble discurso?

La privatización de toda la economía, con participación de empresarios
nacionales y extranjeros es un paso en la solución de los sufrimientos
económicos del país que, entre otras ventajas, conllevaría la ruptura
con la dependencia humillante de las donaciones solidarias, tan
parecidas a limosnas. Servicios públicos como la atención médica y la
educación deben mantenerse, aunque no como única opción.

¿Por qué los cubanos debemos seguir sujetos a un sistema económico que
cuando da algo es porque antes lo quitó, mientras vemos cómo países que
hasta hace poco tiempo padecían de pobreza extrema generalizada muestran
un poderoso desarrollo?

Otro paso definitorio es el pago a los propietarios norteamericanos por
las compañías confiscadas sin justa compensación. Eso sería visto por
los inversores norteamericanos y de otras latitudes como un gesto
responsable en el sentido de las verdaderas relaciones económicas,
comerciales y financieras que la nación aspira a tener con sus iguales.

Levantar el ancla y poner proa firme hacia el puerto del desarrollo
económico depende de los gobernantes cubanos actuales y futuros, sin
nostalgias ni odios, sin miedo a los cambios y sin exclusiones ideológicas.

Source: Hablemos del futuro | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1480709724_27102.html

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