martes, 13 de diciembre de 2016

Sin derecho al desayuno

Sin derecho al desayuno
Muchos cubanos desconocen cómo debe ser la primera comida del día
Lunes, diciembre 12, 2016 | Tania Díaz Castro

LA HABANA, Cuba.- Cuando en el 2006 Raúl Castro asumió el poder, una de
las primeras cosas que dijo fue que le daría un vaso de leche al día a
cada cubano. Él conocía muy bien la importancia que el pueblo daba a
aquella fuerte tradición de desayunar con café con leche y un pedazo de
pan con mantequilla. Incluso durante los años de República estaba al
alcance del más pobre en cualquier cantina, fonda, timbiriche, o cafetería.

Fue a partir de 1991, con el desplome del comunismo soviético, que
desapareció el desayuno del cubano. De esa forma fracasaba la permanente
enseñanza de Fidel, cuando decía: "Sí se puede".

Sencillamente, no se ha podido obtener una industria lechera, a pesar de
que en un discurso de diciembre de 1966 vaticinó que llenaría de leche
la bahía de La Habana, porque "en 1970 la isla tendrá 5 mil expertos en
la industria ganadera y alrededor de 8 millones de vacas y terneras,
buenas productoras de leche".

Un poco de historia

La industria lechera cubana comenzó su gran desarrollo en 1927, bajo el
gobierno de Gerardo Machado. Pocos años después, cuando nuestra
población fue de 6 millones de habitantes, se había logrado una cabeza
de ganado vacuno por persona y el precio de la carne era uno de los más
bajos de América Latina. Su producción anual de leche era de 960
millones de litros, equivalente a 149 litros por persona al año.

Según datos económicos de aquellos años y como lo recordamos todos los
cubanos de la tercera edad, en Cuba se producía una excelente
mantequilla, así como buen queso, leche condensada, evaporada o en
polvo, y se podía adquirir un litro de leche fresca a diario y a precios
módicos, gracias a las empresas privadas y fábricas modernas, que
desaparecieron prácticamente en los comienzos de la dictadura castrista,
cuando en1960 el Che Guevara fue nombrado ministro de Industrias.

Lo que dice el futuro

Hace apenas unas horas, con motivo de la visita de un alto dirigente
ruso, el General Raúl Castro ofreció la gran noticia: En la economía de
la isla, participaría el gobierno de Rusia. ¡Madre mía! Ojalá no sea
para que nos envíe de nuevo carnes enlatada rusa nadando en agua, en vez
de buenos vacunos de raza.

El futuro de la industria nacional, sobre todo de productos
alimenticios, es incierto. Se trata de una industria incapaz de
participar de manera activa para resolver las carencias del país. Uno de
sus males, dijo recientemente el Comandante Ramiro Valdés, es el éxodo y
la falta de disciplina de los trabajadores y, sobre todo, las malas
condiciones tecnológicas y de riesgos en plantas y fábricas.

Por sólo poner un ejemplo, en 2014, comenzó a funcionar en Ciego de
Avila una fábrica, la única de ese tipo para productos lácteos, a un
costo de 800 mil pesos en divisas. Su directora comercial, Pérez de
Corcho, informó al periódico Granma en febrero de 2015 que: "La fábrica
no trabaja a plena capacidad porque el territorio atraviesa por los
meses de baja producción leche, aunque lo producido fue destinado a los
municipios del polo turístico Jardines del Rey, de Venezuela y de Ciego
de Ávila".

La realidad actual

Hoy, ni haciendo malabares los cubanos pueden desayunar. Para que una
familia compuesta de matrimonio y dos hijos, por ejemplo, pueda tener
derecho a su desayuno diario, tendría que disponer de unos cincuenta CUC
al mes, equivalentes a más de mil pesos cubanos, en un país donde el
suelto promedio de un trabajador no pasa de cuatrocientos pesos en
moneda nacional.

Se trata de productos importados —leche, café y mantequilla—,
provenientes de países muy lejanos, aunque también pueden verse de
América Latina, con excepción de Venezuela, Bolivia, Ecuador y
Nicaragua, de donde no nos llega, ni caro ni barato, ningún alimento.

El privilegio de desayunar sólo lo tienen aquellos cubanos que reciben
remesa familiar, principalmente de Estados Unidos, para compras en CUC.
El cubano de a pie, que es la gran mayoría, ha perdido irremediablemente
ese derecho.

Nuestra industria alimenticia, estamos ante una verdad irrefutable,
gracias al comunismo cubano hace tiempo que se fue a bolina.

Source: Sin derecho al desayuno | Cubanet -
https://www.cubanet.org/opiniones/sin-derecho-al-desayuno/

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