lunes, 9 de enero de 2017

Moscú, destino de los “nuevos ricos” cubanos

Moscú, destino de los "nuevos ricos" cubanos
"No hay más que pedir. Es como ir al paraíso", dice muy en serio Juan
Carlos, el dueño de un taller automotriz
Lunes, enero 9, 2017 | Ernesto Pérez Chang

LA HABANA, Cuba.- No es la típica promoción de turismo que solemos
encontrar en las agencias de viaje que venden estancias en París o en
New York. Aunque está dirigida a las personas de mejores ingresos en la
isla, a esos "nuevos ricos" que han ido saliendo a la luz más antes que
durante los ensayos de actualización del modelo económico cubano, para
nada se les seduce con cenas en restaurantes de alta cocina o con
visitas a tiendas regentadas por Chanel, Armani o Dior.

No paseos en yate, no balnearios, no clubes nocturnos, no casinos, no
viajes al espacio ni aventuras en submarinos. Tampoco se los invita a
las célebres galerías de arte de Moscú ni a una función de ballet en el
Bolshoi porque eso es demasiado aburrido para el concepto de viaje o de
vacaciones que maneja una buena parte de los cubanos y tal vez la
totalidad de nuestros "macetas" (gente adinerada).

El paquete turístico, creado por la empresa cubano-rusa Ancontur, está
diseñado para ocho jornadas que, al parecer, se adecuan perfectamente a
las preferencias de los más de dos mil viajeros que hasta la fecha han
probado la ruta Habana-Moscú-Habana.

Describamos brevemente el paseo: llegada al aeropuerto Sheremetevo de
Moscú, instalación en habitaciones triples, siempre en un hotel de bajos
estándares o, para mayor economía, en casas de renta que exhiben precios
diarios similares a los de La Habana (vamos, como si estuvieras en ella)
y, el plato fuerte, lo que ha convertido la oferta de Ancontur en súper
tentadora para nuestros "millonarios en germen": largas horas de compras
en los mercadillos Sadovov, Saviolovskiyo, Mitinskiy y "Puerto Sur"
donde abunda la ropa y el zapato al por mayor, más las piezas para autos
y motocicletas de la era soviética.

"No hay más que pedir. Es como ir al paraíso", dice muy en serio Juan
Carlos, el dueño de un taller automotriz que, junto a su esposa, ha
disfrutado de la experiencia en dos ocasiones. Para él, la promoción de
Ancontur se ajusta a sus necesidades al fusionar "placer y negocios".

Para el próximo viaje Juan Carlos planea incluir en la expedición a su
hija, que ya ha cumplido la mayoría de edad, no solo para que realice
los sueños de "cruzar el charco" (viajar al extranjero), tomarse un
centenar de fotos en la nieve y "especular" (hacer ostentación) con los
amigos "pobres" en el barrio donde viven, sino, además, para agregar más
kilogramos de peso en el equipaje de retorno a La Habana.

"Así puedo traer más piezas de carros y más ropa porque seríamos tres y
todo lo pagaríamos en moneda nacional (al ser la primera importación del
año)", es más o menos lo que razona Juan Carlos, de modo recurrente,
mientras me explica cómo intentarían acomodarse tres en una habitación
de 2 metros por 4 y lo que comerían para ahorrar dinero.

"Mucho laterío (comida en lata) y pan con esto y pan con aquello, con lo
que sea. Idania (su esposa) lleva arroz, frijoles, azúcar y eso nos
ahorra bastante, además que yo no soporto la comida rusa", afirma Juan
Carlos, que clasifica en los estándares económicos de Cuba como un
"hombre de éxito" y, en la barriada, es considerado un verdadero magnate.

Gladys, de 50 años y dueña de un próspero servicio de lavado de autos en
Arroyo Naranjo, es otra turista cubana que desea repetir la experiencia
rusa con su esposo. En su caso, dice haber ahorrado mucho dinero
habiendo compartido un apartamento con otros viajeros "a la criolla", a
quienes no importa en absoluto tener momentos privados con su pareja.

"Éramos diez en un apartamentico de dos piezas, sin ventanas a la calle.
Pero una semana la pasa un sapo bajo una piedra. Yo y mi esposo
dormíamos en un sofá cama. Otro matrimonio dormía en el piso. Era como
una escuela al campo (se refiere a los campamentos escolares de trabajo
agrícola obligatorio donde los estudiantes dormían hacinados en
barracones durante los años 70 hasta principios de los 90) (…). No
cabíamos ni de pie (…). Habíamos comprado tantas cosas que el dueño (del
departamento) tuvo que poner los bultos en otro apartamento que estaba
vacío", cuenta Gladys.

Ella es considerada, por los vecinos, entre las personas más adineradas
de su barrio, incluso se autodescribe como "de gustos muy refinados" y
siempre tiene una frase a flor de labios: "Primero muerta que sencilla".

Sin embargo, es una realidad que los grupos de turistas cubanos no
siempre están integrados por quienes buscan matar los dos mismos pájaros
con un solo tiro. Más allá del raro placer y el negocio están los
nostálgicos que con tan solo escuchar la palabra Moscú se regresan a la
era soviética, a lo anterior a la Perestroika, y van en busca de lo que
ya existe tan solo en los recuerdos.

Casi siempre son exmilitares o antiguos estudiantes de los programas de
intercambio Cuba-URSS que, nadie sabe por qué insondables misterios de
la mente humana, recuerdan la época con sospechosa melancolía.

No obstante, han sabido nadar bien durante estos años de crisis
económica y reordenamiento, tanto como para lograr pagar los más de 3
mil dólares que necesita una sola persona para realizar la aventura
Habana-Moscú-Habana de Ancontur y hasta de otras agencias que comienzan
a proliferar, según se advierte en las páginas del sitio de clasificados
Revolico.com.

Este otro tipo de viajero nostálgico es de los que, usualmente, va con
la esperanza de contemplar la extinta Unión Soviética pero que,
contradictoriamente, regresa alabando la prosperidad y los avances de la
actual Rusia capitalista como si fuesen logros del comunismo, una
continuidad de este, y no los efectos económicos y políticos de un
necesario y oportuno derrumbe.

Para estos, tanto Ancontur como su competencia, han reservado unas
jornadas de paseos por el Kremlin y un par de horas de duelo frente al
cadáver momificado de Lenin. Aunque solo unos instantes, porque también
sus itinerarios han sido ajustados para que vayan de compras a los
mercadillos, junto a aquellos de la cuadrilla "placer-negocios", un
prototipo de "hombre nuevo" cubano para el cual viajar es sinónimo de
comprar barato y en cantidades para revender, lo que constituye la mejor
fórmula del éxito en Cuba.

Cerradas las puertas de Ecuador, habiéndose puesto muy difícil la
entrada a Trinidad y Tobago, al no ser demasiado atractivos los demás
países que no solicitan visado a los cubanos, Rusia se ha convertido en
el principal destino de viaje para aquellos que, no pudiendo obtener
visa para Estados Unidos o México, han logrado acumular dinero
suficiente para comprar un pasaje a Moscú, en un país donde esas
cantidades pudieran representar más de diez años de salario para un
profesional con grado universitario.

Aunque parezca ridículo, el itinerario Habana-Moscú-Habana es la oferta
turística más sofisticada con que cuentan los cubanos más selectos y, en
estos tiempos difíciles, paradójicamente, todo apunta a que será todo un
negocio próspero y, si continúan cerrándosele las puertas a los cubanos
en otros lugares, hasta pudiera llegar a ser sostenible.

Source: Moscú, destino de los "nuevos ricos" cubanos | Cubanet -
https://www.cubanet.org/destacados/moscu-destino-de-los-nuevos-ricos-cubanos/

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