martes, 15 de noviembre de 2016

Cuando la OEA expulsó al castrismo

Cuando la OEA expulsó al castrismo
El final de la historia ha sido muy triste y muy bochornoso
Martes, noviembre 15, 2016 | Tania Díaz Castro

LA HABANA, Cuba.- Algunos intelectuales de la Isla, al analizar la
situación que sufre el pueblo cubano, reflexionan sobre ciertos hechos
históricos que la prensa nacional, fiel a la dictadura, no ofrece en
detalles, en aras de analizar el enredo que formó Fidel Castro a partir
de 1959.

Guillermo Rodríguez Rivera, poeta y profesor universitario, expresó en
una revista habanera que "Cuba apostó por ayudar a que la Revolución se
expandiera y no se preocupó por resolver nuestros problemas". Luego
termina refiriéndose al aislamiento que sufrió Cuba, al romper América
Latina con ella.

Se refería a la expulsión del régimen castrista de la Organización de
Estados Americanos (OEA), la asociación de naciones más antigua del
mundo, fundada el 14 de abril de 1890.

Para analizar aquella historia, primero digamos que la OEA no cometió un
acto arbitrario, ni se apresuró en absoluto en expulsar al castrismo.

En la temprana fecha del 19 de abril de 1959, a los tres meses y unos
días del triunfo de la Revolución, Cuba envió una invasión a Panamá,
compuesta por ochenta cubanos y decenas de panameños adiestrados en La
Habana. Desembarcaron en el poblado de Nombre de Dios y terminaron
detenidos.

El 13 de junio de 1959, otra expedición armada de cubanos partió desde
Oriente hacia Santo Domingo y fue derrotada. Días después, República
Dominicana rompió relaciones diplomáticas con Cuba.

El 14 de agosto fracasó otra invasión organizada desde Cuba hacia Haití.
A los pocos días, Haití rompió relaciones con Cuba.

Así, continuaron ocurriendo invasiones a otros países latinoamericanos,
que ocasionaban el rompimiento con Cuba.

Ante esa situación, el Canciller Raúl Roa, aleccionado por Fidel,
asistió a reuniones en la OEA para protestar. Conocedor de lo que estaba
ocurriendo en Cuba, acusó a la OEA de crear un ambiente hostil contra el
régimen. Es posible que, ya retirado, haya recapacitado sobre esa
historia, tan mal contada por él.

A mediados de 1960, numerosos países miembros que componían la OEA
propusieron condenar al régimen castrista como injerencista y aprobaron
un documento, conocido como Declaración de San José. Sus propósitos
estaban claros: afianzar la paz del continente y dar solución a las
controversias que surgieran entre los estados miembros, procurar la
solución ante problemas políticos, jurídicos y económicos y promover su
desarrollo económico. Y se planteaba, sobre todo, el rechazo a toda
forma de totalitarismo.

Cuando Fidel recibió el documento montó en cólera, y el 26 de julio de
ese año amenazó con convertir a Los Andes en la Sierra Maestra del
continente. Continuó con más ímpetu su estrategia de expandir la
violencia revolucionaria en esos países, utilizando el dinero del
pueblo, adiestrando a miles de latinoamericanos en repartos apartados de
la capital habanera para crear guerrillas rurales, fomentar guerras
civiles, gracias a cargamentos masivos de armas que venían
clandestinamente de la Unión Soviética.

El 2 de septiembre de 1960, Fidel Castro convocó al pueblo a un mitin en
la Plaza de la Revolución. Con la Declaración de San José en las manos,
preguntó a las masas: "¿No creen ustedes que es mejor romperla?"

La multitud respondió que sí. Luego Fidel expresó que, cumpliendo un
reclamo de más de un millón de cubanos, rompía aquella bochornosa
declaración. Pero como tantas veces, mentía.

En ese espacio urbano apenas caben 180 mil o 250 mil personas, cuatro
por cada metro cuadrado, según datos exactos.

En Cuba había entonces unos siete millones de habitantes. Por lo tanto,
sólo entre el 2 o el 3 por ciento de la población total, estuvo de
acuerdo con aquel gesto prepotente, propio de un dictador.

Cuatro meses después, en un discurso del 11 de febrero de 1961, Fidel
Castro expresó que continuaría promoviendo revoluciones anticapitalistas
en América Latina, y un año después, el 25 de enero de 1962, es que la
OEA decide expulsar al régimen castrista, con el apoyo de gran parte de
los países miembros.

El final de la historia fue muy triste y muy bochornoso para el
Comandante Invicto: no logró ni una revolución anticapitalista, y el
pueblo cubano quedó más pobre que nunca.

Source: Cuando la OEA expulsó al castrismo | Cubanet -
https://www.cubanet.org/opiniones/cuando-la-oea-expulso-al-castrismo/

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