lunes, 5 de diciembre de 2016

Después de Fidel

Después de Fidel
29 noviembre, 2016 8:14 pm por Luis Cino Àlvarez

Arroyo Naranjo, La Habana, Luis Cino, (PD) Los enlutados periodistas del
NTV se refieren a un pueblo embargado por la tristeza por la muerte de
Fidel Castro, pero la gente, en la calle, apenas habla del tema. Lo
evitan. Es como si disimularan, como si no quisieran saber del asunto.
Tienen miedo.

En realidad, ya Fidel Castro tenía poco que ver en sus vidas.
Especialmente para los más jóvenes, para quienes es un personaje
distante, historia antigua, por mucho que se la repitan y hayan tenido
que memorizar el catecismo fidelista para los exámenes.

Si Fidel Castro hubiese muerto cuando enfermó gravemente y tuvo que
delegar el poder, en el verano de 2006, puede que la historia hubiese
sido muy distinta. Pero su presencia, de una forma u otra, se mantuvo
durante diez años, y hubo tiempo suficiente para anudar bien la sucesión.

En ese tiempo, con tanto lineamiento y actualización del modelo
económico, ha ido desvaneciéndose de a poco, transformándose en otra
estructura igualmente desastrosa, el andamiaje montado por el
Comandante. Solo queda el monótono recuento de sus actos. Y una nación
no vive solo de recuerdos guerrilleros y viejos discursos. Ni tampoco de
promesas de prosperidad, si no hay percances, para dentro de 14 años.

Precisamos desembarazarnos de la sicosis, los temores, la rutina.
Terminar este gran aburrimiento. Salir de la pesadilla. Nos va en ello
la vida como nación.

Ahora, sin la sombra del Comandante, sin tener que consultarle las
decisiones, sin sus testarudos señalamientos, que daban marcha atrás lo
mismo al auge del trabajo por cuenta propia que al acercamiento con los
norteamericanos, es de esperar que el general-presidente tenga más campo
para maniobrar en el tiempo que le queda al frente del gobierno, que se
supone, según ha dicho, sea hasta el año 2018.

Termina la era fidelista. Ojala que cuando pase el gran funeral no se
imponga la línea más ortodoxa e inmovilista. Ojala se imponga el sentido
común y dejen de insistir en los fracasados métodos del estatalismo
excesivo y la planificación central, desaten las fuerzas productivas,
baje el tono de la reverdecida retórica anti-yanqui, se cansen de jugar
a los soldaditos, despenalicen la disidencia y presten más atención a
los reclamos del pueblo. Eso, solo para empezar. Es hora de iniciar la
construcción del país mejor que todos necesitamos. Y para ello se
precisa de la democracia. Esta es imprescindible. Sin ella, seguiremos
en esta especie de zoológico-manicomio en que hemos vivido desde hace 57
años y que aún no da señales de querer abrir las rejas.
luicino2012@gmail.com; Luis Cino

Source: Después de Fidel | Primavera Digital -
http://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/despues-de-fidel/

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