jueves, 4 de julio de 2013

Pedaleando hacia el retroceso

Bicicletas, Economía, Transporte



Pedaleando hacia el retroceso

¿Volverán otra vez las bicicletas?

Eugenio Yáñez, Miami | 04/07/2013 11:04 am



Raúl Castro acaba de declarar: "Continuamos avanzando y se notan los

resultados. Nos movemos a un ritmo más rápido de lo que se imaginan

quienes critican nuestra supuesta lentitud e ignoran las dificultades

que enfrentamos".

No entiendo. Avanzar o retroceder no tiene nada que ver con dificultades

que se puedan enfrentar, sino con la comparación de una posición con

relación al punto y momento de partida. "Avanzar" significa estar más

adelante de donde se estaba antes, independientemente de las

dificultades que hayan existido. Si se está más atrás, por cualquier

razón, no se habla de avanzar, sino de "retroceder".

Es difícil, en consecuencia, imaginar ese "avanzando" que mencionó el

dictador cubano si se miran no discursos oficiales o estadísticas, sino

las mesas de los cubanos a la hora de la cena, las paradas de ómnibus al

momento de ir para el trabajo o regresar a casa, o el estado de sus

viviendas. O si se constata que los trenes no son capaces ni de salir a

las horas previstas, o que ni siquiera las lanchas que cruzan la Bahía

de La Habana funcionan adecuadamente.

No puede entenderse esa referencia a los avances y a que se notan

resultados cuando hay evidentes incumplimientos en la producción

azucarera, construcciones y agricultura. En el caso del transporte el

gobierno ha tenido que reconocer la debacle total y la crisis congénita

del sector. De nada han servido los cientos de ómnibus importados

durante la era de Raúl Castro, ni las locomotoras y vagones que han

entrado al país, ni la casi militarización del sector ferroviario, ni la

importación de aviones de pasajeros.

Ahora el régimen declara tener que comenzar a repensar, en pleno siglo

XXI y en el hemisferio occidental, la utilización masiva de bicicletas

para la transportación de los cubanos de a pie (los jerarcas, por

supuesto, continuarán utilizando sus autos). En otras palabras, que el

gobierno cubano es absolutamente incapaz de asegurar transportación

decorosa a sus ciudadanos.

La idea del régimen para "resolver" el problema del transporte, después

de tantos congresos, lineamientos, plenos del comité central, discursos

y consejos de ministros, se podría resumir como, parodiando a Gustavo

Adolfo Bécquer y sus golondrinas: "Volverán otra vez las bicicletas/ por

las calles a montones a rodar,/ y de nuevo los cubanos con sus jabas/

pedaleando pasarán".



No demasiado halagüeño el panorama. Y mucho menos las perspectivas y

"soluciones" que se les ocurren a los causantes de la crisis. Veamos y

comentemos brevemente las medidas que aprueba el Consejo de Ministros

para enfrentar, una vez más, la eterna crisis del transporte:

- Mantener el transporte de ómnibus y de ferrocarril bajo un esquema

estatal (nada de privatizar o cooperativizar estos servicios, que

seguirán funcionando de la misma forma en que han fracasado durante más

de medio siglo).

- Buscar formas organizativas que resuelvan la evasión del pago y el

robo de la recaudación (¿recuerdan los "conductores" que cobraban los

pasajes en las "guaguas", cuando no se producían evasiones del pago?,

¿recuerdan quién ideó eliminarlos para "ahorrar" ).

- Establecer un renovado régimen de remuneración a trabajadores y jefes

(otro más, el enésimo).

- Crear cooperativas de servicios complementarios para taxis ruteros,

ómnibus escolares, transporte de trabajadores de entidades estatales y

porteadores privados (nunca verdaderas cooperativas, sino controladas

por el Estado totalitario).

- Crear un sistema de incentivos con bonificaciones, exenciones

impositivas y subsidios, que permita no incrementar los precios del

pasaje (Los precios del pasaje de privados y cooperativos se rigen por

la oferta y la demanda, mientras los del Estado por lo que le da la

gana, y por eso no funcionan).

- Crear la Dirección de Transporte de La Habana y la Empresa de Ómnibus

Metropolitanos, esta última bajo un nuevo modelo organizativo (¿otra

vez?, ¿cuántas veces se han creado y "descreado" esa empresa y esa

dirección en medio siglo?).

- Establecer un procedimiento para el uso de tarjetas magnéticas para el

consumo de combustible de los trabajadores por cuenta propia (acabar con

el mercado negro no es cuestión de tecnología: es imprescindible acabar

con el racionamiento y la propiedad estatal; de lo contrario, sólo habrá

consignas y entretenimientos).



En conclusión, la idea del reaccionario gobierno cubano es solamente más

de lo mismo. Si como decía Albert Einstein, "locura es hacer la misma

cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados", lo que

propone el consejo de ministros para intentar resolver la irremediable

crisis del transporte no es más que una locura.

Por si fuera poco, las palabras del inefable Jefe de la Comisión

Permanente para la Implementación y Desarrollo de los Lineamientos y

Acuerdos del VI Congreso del Partido, son lúgubres: "los servicios por

cuenta propia están mal atendidos, son caros y en muchos casos los

vehículos no reúnen las condiciones técnicas requeridas. Los principales

insumos para estas labores, tanto el combustible como las piezas de

repuesto, son adquiridos en el mercado informal, cuya fuente principal

es el sistema estatal".

Allá los que quieran creer otra cosa. Tras más de medio siglo de

dictadura totalitaria, la experiencia enseña que tras declaraciones como

esas, y unas cuantas cartas de quejas del "pueblo" a los órganos de

prensa oficialistas, el régimen desatará una ofensiva contra los

transportistas privados.

Esos transportistas privados no son peores que los estatales, pero el

hecho de que, a pesar de todo lo que hace el régimen para aniquilarlos,

funcionen, y lo hagan mejor y brindando más opciones que los estatales,

es una vergüenza para el gobierno y para su mito de la supuesta

superioridad de la empresa estatal.

Así que el futuro podría traer más represión contra los privados con el

consiguiente empeoramiento del transporte de pasajeros, y por eso ya se

contempla la bicicleta como opción.

Sin embargo, esta vez debería ser diferente a los años noventa: ni sería

una novedad, ni nadie ha olvidado el desgaste físico de las personas, ni

la cantidad de accidentes fatales, ni la mala calidad, falta de piezas y

poca duración de las bicicletas.

Así que habría que pensar que aunque los ineptos gobernantes quieren que

las bicicletas regresen como única opción a la vida cotidiana de los

cubanos, la realidad puede ser otra, de nuevo parodiando a Bécquer:

"Aquellas que tantos problemas creaban/ y que tantos accidentes

provocaron/ aquellas que los jefes no montaban/ ésas... ¡no volverán!



Source: "Pedaleando hacia el retroceso - Artículos - Cuba - Cuba

Encuentro" -

http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/pedaleando-hacia-el-retroceso-285459

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