sábado, 19 de octubre de 2013

Cuba, ante el gran desafío de reinventar la revolución

Cuba, ante el gran desafío de reinventar la revolución

POR MARCELO CANTELMI

19/10/13



De un modo casi imperceptible la compleja barca de la legendaria

revolución cubana se ha venido apartando de un principismo acerado que

el propio Fidel Castro fulminó en 2010 cuando sostuvo que "el modelo ya

no funciona ni siquiera para nosotros". Este viraje en puntas de pie al

pragmatismo, lejos de los grandes titulares, disparará seguramente

graves debates. ¿Se trata de un fin de época o de algo nuevo que se suma

a lo anterior, en el estilo que produjo China al combinar la probeta

capitalista dentro de un océano comunista?



Lo cierto es que desde julio último se intensificó un menú de cambios

que incluyen la desatanización del término "privatizaciones" o la

apertura a inversiones extranjeras, y que promete convertirse en la

mayor transformación de Cuba desde los inicios de la Revolución.



El antecedente inmediato del carácter irreversible de este proceso ha

sido una purga que el pleno del Partido Comunista ordenó a comienzos de

aquel mes contra figuras hasta entonces intocables del poder cubano. El

más emblemático, Ricardo Alarcón, ex presidente por dos décadas de la

Asamblea Nacional, fue cesado como miembro del selecto buró político y

del comité central del PCC. Con él cayeron otros cinco jerarcas,

incluyendo al ex secretario personal de Fidel, José Miyar Barruecos. En

su lugar se designó un elenco de figuras del riñón de Raúl Castro, quien

desde antes de llegar al poder en abril de 2001 en relevo de su hermano,

ha venido denunciando la descomposición que sufre la Revolución debido

al desaliento que produce la crisis económica que ahoga a la isla.



En Cuba, y no sólo ahí, estos procesos no son lineales ni excepcionales.

Hay fenómenos similares en el oficialismo venezolano o el argentino

donde las crisis, que se han agudizado en extremo, los motorizan. Es el

duelo entre un sector que propone abrirse al mundo para atraer

inversiones y escapar de los abismos de la economía y otro que defiende

como única salida la noción de más de lo mismo.



Es interesante observar cómo un litigio semejante se resolvió en Irán,

un aliado de esas tres naciones, que definió a favor de un aperturista

la alternativa para buscar la vía de escape del callejón terminal en que

encalló la economía persa.



Es en esa línea que se mueve el experimento cubano, decidido a

profundizar los tenues cambios iniciales dejando definitivamente atrás

el estímulo moral y el igualitarismo a ultranza.



En este diseño, las empresas estatales diluirán parte de su rol social

para aumentar la competitividad. Por primera vez las compañías retendrán

la mitad de sus ingresos para reinvertirlos en el proceso productivo.



La idea es no resignar eficiencia: si una compañía registra pérdidas o

ninguna gnaancia por más de dos años, será remodelada o cerrada,

anticipó el vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo.



El plan transformará en cooperativas privadas a las empresas de más de

50 empleados. Pero los objetivos son mucho más ambiciosos. Un

conglomerado brasileño, Odebrecht, está convirtiendo al puerto del

Mariel en uno de los mayores del Caribe para el movimiento de

contenedores. Sólo en ingeniería las inversiones suman US$600 millones.

Lo notable es que la flamante instalación no será operada por el Estado

sino por una empresa privada de Singapur, PSA Internacional. El puerto

dará vida, además, a una zona franca que alojará firmas internacionales

con beneficios impositivos y aduaneros.



"Tenemos la necesidad de atraer la inversión privada", explicó llano y

transparente Murillo. Para lograrlo se buscará aliviar la estructura

burocrática de las empresas estatales creando en su lugar holdings

competitivos al estilo chino que funcionarán fuera del control

ministerial. El legendario ministerio del Azúcar, por ejemplo,

desaparecerá transformado en un grupo de negocios. El gobierno pretende

que la isla, en un calco del modelo "doi moi" de Vietnam, devenga en una

plataforma de inversiones extranjeras que incluya a los grandes bancos.

Esa transformación dejaría ingresos cruciales para evitar el colapso del

país. La isla tiene los sueldos más miserables de las Américas en torno

a los 12 dólares, lo que explica la "crisis de conciencia" en la

juventud que denuncia constantemente el hermano de Fidel. Quienes lo

alientan suponen, además, que este giro alentará el desmonte del

anacrónico embargo comercial impuesto por EE.UU. No están ocultas las

negociaciones que La Habana realiza con las organizaciones de exiliados

anticastristas en Florida, visualizados ahora como potenciales

inversionistas en el nuevo esquema.



Mucho antes de que Fidel reconociera aquellas fallas del modelo, había

profetizado que la Revolución no la destruirían los enemigos de afuera

sino los propios cubanos. Sucede que la crisis económica traza un

panorama imprevisible que obliga a un cambio que, idealmente, debería

ser dirigido antes que impuesto por la cólera en las calles.



No es algo teórico. Ha sido Raúl Castro y no sus enemigos quien ha

descripto los "retrocesos" que sufre su país desde vandalismo,

alcoholismo, contrabando, corrupción y desobediencias de todo tipo al poder.



Es difícil no ligar esta mudanza ambiciosa con la muerte de Hugo Chávez.



Cuba es un carro atado por una delgada cadena a Venezuela que entrega

desde hace años cien mil barriles diarios de crudo a La Habana. La isla

usa una parte de ese petróleo y vende el remanente para financiar sus

gastos. Esa asistencia alimentó premeditadamente el poder de los

conservadores de la nomenclatura cubana, contrarios a aventuras

aperturistas, que era lo que Chávez no quería en su principal aliado y

ejemplo regional. Ese dique ahora se ha abierto. Y se mantiene así,

además, debido a que el complicado polvorín de la economía venezolana

torna imprevisible la sustentabilidad de esa ayuda.



Cuando estalló la URSS, el más potente benefactor de Cuba, el PBI de la

isla se desintegró en un pavoroso instante a la mitad. No hay espacio

para repetir ese abismo.



Source: "Cuba, ante el gran desafío de reinventar la revolución" -

http://www.clarin.com/opinion/Cuba-gran-desafio-reinventar-revolucion_0_1013898713.html

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