lunes, 7 de octubre de 2013

La enfermedad terminal del transporte urbano de La Habana

La enfermedad terminal del transporte urbano de La Habana

LUNES, 07 DE OCTUBRE DE 2013 02:46 ESCRITO POR OSMAR LAFFITA



Cuba actualidad, Capdevila, La Habana, (PD) Si existe un servicio

público que el gobierno cubano está en la obligación de priorizar y

garantizar es la trasportación en La Habana, por dos razones de peso.



En primer lugar, en la capital cubana, residen más de dos millones de

personas, el 20% de la población de la isla, que de acuerdo al censo de

2012 totalizó 11 167 325 habitantes.



El segundo aspecto, que es el más grave, es que la mayoría de los

trabajadores y pensionados que viven en La Habana lo que cobran

mensualmente no sobrepasa los 17 dólares mensuales. Como se comprenderá,

con tan poco monto de dinero, resulta literalmente imposible mal comer y

asearse en los 30 días del mes. Esta situación es consecuencia de la

política que en la esfera de la circulación aplican de manera despiadada

las autoridades cubanas, para mantener a costa del hambre de la

población el equilibrio fiscal en un rango del 3,5% de los gastos del

presupuesto de la nación.



Al amanecer, los habaneros que salen de sus hogares en busca de la

guagua que los traslade a sus centros de trabajo y otros destinos,

cuando llegan a las paradas se encuentran que a pesar de lo temprano, ya

están abarrotadas de personas. Es normal que permanezcan en ellas 20, 30

y hasta 40 minutos sin que el ómnibus pase. Cuando aparece, para a 30 ó

50 metros de la parada, se desmontan los que se quedan, se pone en

marcha y pasa raudo, como si en la parada no hubiera ninguna persona.



Como resultado de la flexibilización de la actividad privada, en julio,

436 342 persona tenían licencias para el transporte de pasajeros. De ese

total, el 13% se desempeñan como taxista privados.



Entre las 6 y 9 de la mañana, por las abarrotadas paradas de guaguas de

las principales avenidas de La Habana, pasan decenas de autos de

alquiler colectivos, los famosos boteros, en sus pintorescos

almendrones. Pero la mayoría de los que esperan el ómnibus, con el

misérrimo salario que devengan, no pueden alquilar esos autos. Solo los

toman una, dos o tres personas que sí pueden pagar los 50 centavos de

dólar que es el costo mínimo de una carrera.



Las miles de personas que a primera hora de la mañana esperan en las

paradas de guagua se preguntan a dónde han ido a parar los 900 ómnibus

comprados por el gobierno cubano hace 7 años a China, Rusia y Belarus,

que estaban destinados a resolver el crítico problema del trasporte

público que sufría la capital en aquel entonces.



Como resultado de la entrada de esos vehículos, se remodelaron y

equiparon las principales terminales de ómnibus, las cuales fueron las

bases de las nuevas 16 rutas de ómnibus articuladas, los famosos P.



En los dos primeros años, todo marchó sobre ruedas. El comentario de los

habaneros era: "escobita nueva barre bien". Tenían razón. Pronto comenzó

el deterioro del servicio.



Ya se ha hecho normal el incumplimiento de los itinerarios por la mala

explotación de las guaguas originado por la inestabilidad de choferes y

mecánicos, debido a los bajos salarios y los incumplimientos del pago de

la estimulación en divisa.



A esos problemas se suma la falta de piezas y partes, lo que ha

provocado la paralización de más de 400 guaguas, principalmente las

fabricadas en Rusia y Belarus.



Las rutas que tienen en estos momentos la situación más crítica son los

P12, P16, P6, P8, PC y P2 que salen de las terminales de Santiago de la

Vegas, Reparto Eléctrico y La Rositas, ubicada en los municipios Rancho

Boyeros, Arroyo Naranjo y San Miguel del Padrón, respectivamente.



Esta situación sucede porque las empresas que vendieron esas guaguas,

garantizan el suministro de esos insumos si se les paga en dólares

contantes y sonantes. Como las empresas de transporte urbano de la

capital no disponen en sus cuentas bancarias de esta moneda, no les ha

quedado otra salida, al no haber recursos para repararlas, que sacarlas

de circulación.



Esta situación es en extremo crítica. En el reparto Mulgoba, en el

municipio Boyeros y en la enorme explanada protegida por un alto muro de

concreto colindante con el depósito de basura ubicado a pocos metros de

la avenida 100, en Marianao, en ambos lugares, la empresa Metro Bus,

tiene depositados cientos de ómnibus de fabricación rusa y belarrusa que

están fuera de servicio desde hace más de dos años y que están a la

espera de su reparación capital.



La agonía que pasan los miles de habaneros en las primeras horas de la

mañana se repite en horas de la tarde cuando regresan a sus hogares, y

de nuevo tienen que enfrentar las paradas abarrotadas, las guagua que no

llegan, los empujones, las puertas que no cierran, hasta que por fin

logran irse a como dé lugar.



Pero eso no es el problema de los directivos de las empresas de ómnibus,

de los ministerios de Transporte, Economía y Planificación, el Banco

Nacional y el Consejo Administración Provincial, quienes pasan por las

paradas en sus autos climatizados y con cristales polarizados para no

ver a la desesperada población que espera por las guaguas que no llegan.

Son precisamente esos dirigentes los responsables directos de que esto

ocurra y quienes no son capaces de solucionar este problema que afecta a

centenares de miles de habaneros.



Para Cuba actualidad: ramsetgandhi@yahoo.com



Source: "La enfermedad terminal del transporte urbano de La Habana |

Cuba noticias actualidad.Periodismo independiente." -

http://www.primaveradigital.org/primavera/destacados/180-a-destacados/8788-la-enfermedad-terminal-del-transporte-urbano-de-la-habana.html

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