viernes, 18 de octubre de 2013

Nuestra visión sobre el desmonte del sistema cubano - Un enfoque de la situación actual

Nuestra visión sobre el desmonte del sistema cubano - Un enfoque de la

situación actual

[17-10-2013]

René Gómez Manzano y Félix Antonio Bonne Carcassés



(www.miscelaneasdecuba.net).- En este trabajo deseamos expresar nuestras

opiniones con respecto al paulatino (y para ellos aceptablemente

"honorable" y cuasi subrepticio) desmonte estratégico del totalitarismo

criollo y su consecuente despreocupada "Piñata", fundamentalmente

orientada hacia un sector de la nomenclatura militar y otros prominentes

actores ideológicamente afines.



Pese a la absoluta ineficiencia que ha demostrado el sistema económico

dirigista mantenido por el actual gobierno cubano, existen algunas

realizaciones que pueden constituir la base de una verdadera

recuperación futura en ese terreno, siempre que en Cuba se lleven a cabo

cambios profundos.



En ese sentido, podemos citar, como aspectos que en ocasiones se

subvaloran, los siguientes:

a) El trasvase Este-Oeste en el Norte de la parte oriental de la Isla,

ya casi concluido. Si se echa a un lado el inoperante sistema estatal de

producción agrícola (que hasta ahora sigue siendo el predominante) y si

se abren espacios amplios en este campo para la iniciativa privada (que

sí es capaz de aprovechar a plenitud las ventajas derivadas del

suministro seguro de agua), esta importante obra podría producir un

importante salto en la producción de alimentos, debido a la fertilidad

de las tierras de la actual provincia de Holguín y otras beneficiadas

por este proyecto;

b) El mega-proyecto de El Mariel. Se trata de una obra de considerable

envergadura; cabe destacar que ella adquiriría pleno sentido sólo a

condición de que se levanten (al menos en parte) las medidas

discriminatorias mantenidas por los Estados Unidos con respecto a Cuba

(el "embargo" o "bloqueo");

c) La biotecnología.



A lo anterior se sumarían otros renglones que ya tienen determinada

importancia dentro del panorama económico nacional, tales como:

a) el turismo (fundamentalmente en La Habana, Varadero y los cayos);

b) una posible reanimación de la industria azucarera, en cuyo aspecto

industrial pudiera adquirir importancia la inversión extranjera, en

forma similar a la realizada por los brasileños en el central "5 de

Septiembre". Aquí hay que mencionar de nuevo el embargo, pues al

presente no existen condiciones jurídicas para que algún inversionista

foráneo se anime a correr el riesgo de acometer ese tipo de colaboración

en las instalaciones fabricadas antes de 1959 y que el régimen castrista

expropió sin indemnización pocos años después (Esos centrales componen

la gran mayoría de la industria azucarera y con respecto a ellas penden

reclamaciones millonarias.);

c) la exportación de servicios, en especial los de las llamadas

"misiones internacionalistas" (principalmente en el campo de la salud);

d) la industria niquelífera;

e) la industria tabacalera. En este campo también desempeñaría su papel

el levantamiento de lo que los castristas denominan "el bloqueo", habida

cuenta de que los Estados Unidos constituyen el mayor mercado potencial

de sus productos.

f) otras industrias, que son mucho menos significativas.



En un plano más anecdótico (aunque sin subvalorar la importancia que

esto tiene para el turismo), cabe mencionar la frenética campaña de

reanimación de lugares de gran "poder evocador" (tales como el

Capitolio, el Paseo del Prado, el Teatro Martí, quizás el Campoamor, la

Alameda de Paula, etc.). Esto tiende a que los cubanos en general (tanto

en el Archipiélago como fuera de él) vean con mejores ojos las

perspectivas de un mejoramiento futuro de la situación nacional.



Todo lo anterior se está haciendo con la anuencia de la Unión Europea y

la CELAC. Entre los países de América Latina y el Caribe que forman

parte de esta última organización, la motivación para participar en esos

planes oscila (según los distintos casos) entre la complicidad

ideológica y las simples motivaciones de interés. En este contexto cabe

destacar que el nombramiento de Cuba para presidir la CELAC y las

conversaciones Gobierno Colombiano-FARC en La Habana han representado un

espaldarazo político para el régimen castrista.



La gran incógnita son los Estados Unidos, aunque parece evidente que, en

este terreno (al menos por el momento), la actual Administración de ese

país está dejando hacer a Europa y América Latina. En ese contexto

tendríamos que preguntarnos: ¿Son tan ilusos —por ejemplo— los

brasileños que están dispuestos a invertir cientos de millones de

dólares sin contar con la benevolencia de los Estados Unidos y sin

esperar cambios en la política de ese país hacia Cuba?



Un aspecto de enorme incidencia en la situación cubana es el desarrollo

de la coyuntura política en Venezuela, dado el notable grado de

interdependencia que existe entre ambos países. A pesar de la fabulosa

cantidad de petrodólares que recibe, el gobierno que encabeza Nicolás

Maduro (cuya legitimidad ha sido impugnada por las fuerzas opositoras)

confronta problemas económicos serios, los que se derivan de la

trepidante política que ha mantenido en ese terreno (al igual que Chávez

antes que él). En unas semanas deberán celebrarse las elecciones

municipales, en las que la presumible debacle de los chavistas

constituirá una especie de plebiscito.



Es conveniente hacer la aclaración de que, aun si se produjera la

desintegración del gobierno de Maduro, cabe presumir que quien lo suceda

procuraría mantener en lo fundamental la colaboración con el régimen

cubano (por lo menos en todos los aspectos ajenos a lo militar y a la

seguridad). Lo anterior se debe a lo mucho que sus médicos y otros

colaboradores de las "misiones" civiles representan para el pueblo

venezolano desde el punto de vista sociopolítico. No obstante, resulta

indudable que un cambio importante en el país sudamericano representaría

en cualquier caso un fuerte golpe para el régimen castrista.



En otro orden de cosas, un factor imponderable que siempre habrá que

tener en cuenta en el caso de Cuba es —por supuesto— la posibilidad de

que se produzca algún desastre atmosférico significativo, sobre todo si

éste tiene lugar en Occidente (principalmente La Habana, Artemisa o

Mayabeque).



Es de presumir que algún acontecimiento como los mencionados en los dos

párrafos precedentes, forzarían al general Raúl Castro (cuyo

ofrecimiento de no presentarse a una nueva reelección parece serio) a

acelerar los cambios que ha iniciado (y que actualmente se mantienen en

un mínimo, lo cual da pie para la consumación de "La Piñata",

actualmente en proceso, de la cual el reciente affaire de la cafetería

La Divina Pastora, en el Complejo Morro-Cabaña, es un buen ejemplo).



En lo exterior, es de presumir que el gobierno cubano trate de

aprovechar al máximo la relativa tolerancia que hacia él mantiene el

gobierno de Barack H. Obama, y apueste por que en 2016 ganen los

demócratas (¿Hillary Clinton?). Esta opción sería preferible para el

gobierno cubano a la alternativa de que triunfe el Partido Republicano.



Para mejorar las relaciones con el gran vecino del Norte, el gobierno

cubano tendrá que liberar al contratista Alan Gross, mantenido

arbitrariamente en prisión desde hace años por el mero hecho de

introducir unos equipos de comunicación cuya tenencia es lícita en todo

el mundo. Para hacerlo de manera que implique el menor costo político

posible para ellos, resulta razonable suponer que los castristas

aprovecharán con ese fin la liberación del espía Fernando, que deberá

tener lugar a principios de 2014; es decir, que la excarcelación de

Gross se produzca poco tiempo después que la del segundo miembro de "Los

Cinco" que recibirá ese beneficio.



Acto seguido, no sólo la Unión Europea, sino también los Estados Unidos

pudieran flexibilizar algunas de las disposiciones suyas que norman sus

relaciones con Cuba.



Teniendo en cuenta que es necesario que se realicen algunos cambios

políticos para viabilizar el mejoramiento de relaciones con los Estados

Unidos (y también con Europa), la oposición cubana (tanto en el

Archipiélago como en el Exilio) debe permanecer al tanto de las

maniobras que pueda hacer el régimen castrista en el sentido de

concretar algún tipo de diálogo o acuerdo con algún sector alternativo

que le resulte más aceptable.



En ese contexto, es menester prestar la mayor atención a las

personalidades y grupos de más reciente incorporación a la disidencia,

en especial aquellos que han gozado en los últimos tiempos de la

benevolencia del grupo de poder que hoy gobierna en Washington.



Esa predilección se ha puesto de manifiesto en actos concretos, tales

como las múltiples invitaciones, el otorgamiento de premios y la

exaltación de sus figuras, así como la mayor difusión de sus ideas por

medio de los únicos órganos de prensa alternativos a los que tienen

acceso sectores significativos de la población cubana, que son los

radicados en el extranjero.



En un próximo trabajo analizaremos la enorme influencia que, tanto en la

actualidad como en un futuro presumiblemente próximo, ejercen y

seguramente seguirán ejerciendo los entes de nuestra sociedad que

Stendhal, en su novela homónima, identificó como el Rojo y el Negro.



La Habana, 16 de octubre de 2013



Félix Antonio Bonne Carcassés

René Gómez Manzano



Source: "Nuestra visión sobre el desmonte del sistema cubano - Un

enfoque de la situación actual - Misceláneas de Cuba" -

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/525fa5103a682e0570df9f53

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