viernes, 18 de octubre de 2013

Producir más alimentos, sí - pero hacerlo bien

Producir más alimentos, sí; pero hacerlo bien

[17-10-2013]

Elías Amor

Economista



(www.miscelaneasdecuba.net).- El 16 de octubre se celebra el Día Mundial

de la Alimentación. Muy buen día para reflexionar sobre estas

cuestiones. Un artículo en Granma aborda la cuestión del Ahorro y

seguridad alimentaria en el régimen castrista. Y lo aborda desde la

perspectiva de "¿Conceptos? o ¿Vías para el desarrollo del país?"

Cualquiera que preste atención a los enunciados del régimen castrista

(discursos, declaraciones, titulares de prensa, etc) desde 1959 hasta

nuestros días descubre un denominador común por una preocupación latente

y al parecer difícil de resolver: ¿cómo dar de comer a los cubanos con

la producción de alimentos del país?



Este artículo parece que iba bien encaminado en las tres primeras

líneas, pero como sucede casi siempre, la demagogia del bloqueo, la

presunta estrategia de "matar por hambre a un pueblo", el "verdadero

genocidio" y demás majaderías, aportan escasas evidencias que, sin

embargo, merecen alguna atención por nuestra parte.



No hay que profundizar mucho en la historia para saber que el problema

alimentario en Cuba es consecuencia directa del sistema estalinista

basado en la ausencia de propiedad privada y la planificación central de

las decisiones económicas. No hay que ir a buscar la paja al ojo ajeno,

cuando es tan evidente en el propio. Las decisiones confiscatorias

contra los legítimos propietarios de la tierra en Cuba a comienzos de la

llamada "revolución" y la marginalidad a la que fue sometido el

productor individual, sin canales de comercialización adecuados y

sometido a la distribución monopolista estatal, acabaron destrozando una

de las agriculturas más productivas y eficientes de América Latina.



Esto es incuestionable. Los experimentos estatales, los diseños de vacas

lecheras, de cafés que iban a crecer en eriales, todo eso pertenece a

una historia lamentable de desaciertos que han puesto en grave peligro

la seguridad alimentaria de los cubanos.



El verdadero bloqueo y el genocidio al pueblo cubano por la vía

alimentaria es bien conocido por el pueblo. Se llama libreta de

racionamiento. Un instrumento de control que ha permitido al régimen

castrista mantener a la población sometida por las necesidades básicas,

subvencionando una serie de productos cuyo valor se compensaba a través

de la ilegítima extracción del excedente productivo de la economía en la

que todo pertenece al estado.



Falta de incentivos, de estímulos, de vocación emprendedora, persecución

a la rentabilidad y demonización de la libre empresa y la propiedad

privada son la peor combinación que los gobernantes de un país pueden

hacer para intentar afrontar los problemas de la alimentación. El

resultado es la economía castrista, cuyo sector agrario es incapaz de

alimentar a la población obligando a realizar periódicas importaciones

de alimentos para paliar situaciones de escasez estructural.



Y las autoridades, ajenas a este dislate, se dedican a reflexionar sobre

vaguedades, como "la lucha contra el derroche" cuyo origen no es otro

que los modelos de provisión. No creo que la actualización del modelo

por medio de los "Lineamientos", en los 38 puntos recogidos en el

Capítulo VII "Política Agroalimentaria", vaya a resolver la situación si

no se atacan los problemas de base.



Parafraseando el artículo de Granma, para estimular la producción de

alimentos, buscando la seguridad nacional, en un mundo donde los precios

de los alimentos se multiplican cada día, nada mejor que generalizar el

sistema de derechos de propiedad en la tierra, permitiendo a los

agricultores producir cuánto quieran, lo que quieran y cómo quieran,

bajo la única acción asignadora de un mercado libre en el que los

precios den toda la información necesaria para el comportamiento de la

oferta y la demanda.



El anunciado de los "Lineamientos" dice "Adecuar la producción

agroalimentaria a la demanda y la transformación de la comercialización,

elevando la calidad y exigencia en los contratos, para que las partes

cumplan sus obligaciones; limitando la circulación centralizada a

aquellos renglones vinculados a los balances nacionales; otorgando un

papel más activo a los mecanismos de libre concurrencia para el resto de

las producciones". Sin duda, suena muy bien, pero su implementación

hasta la fecha está resultando fragmentaria, marginal y no se

corresponde con el objetivo perseguido.



Una última advertencia, si se pretende conseguir el objetivo de la

suficiencia y seguridad alimentaria, no conviene empezar por construir

la casa por el techo, sino dotarla de unas buenas bases. De nada sirve

preocuparse por "una agricultura sostenible, protegiendo al medio

ambiente y optimizando cada recurso invertido, entiéndase agua,

maquinaria y humano, conectando el ahorro con esa imprescindible

seguridad alimentaria" si previamente no se despejan las variables

jurídicas e institucionales de un sistema de derechos de propiedad en la

agricultura cubana.



Los dirigentes vietnamitas comunistas lo entendieron y en sus

principales reformas liberalizaron la producción agrícola del país

convertido gracias a esas reformas en uno de los productores más

relevantes de arroz del mundo, cuando previamente existía escasez y

hambrunas estructurales. No es que las autoridades del castrismo no lo

quieran hacer, es que dicen una cosa, y luego hacen otra. Si de verdad

se persigue el equilibrio entre alimentos y seguridad, lo que es

legítimo para cualquier país, hay que hacerlo de otro modo.



Source: "Producir más alimentos, sí; pero hacerlo bien - Misceláneas de

Cuba" -

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/525fb7313a682e0570df9f5c

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