lunes, 21 de octubre de 2013

Sumidos en el mercado negro

REFORMAS ECONÓMICAS



Sumidos en el mercado negro

LOURDES GÓMEZ | Santiago de Cuba | 21 Oct 2013 - 9:41 am. | 0



Santiago de Cuba. Sin mercado mayorista, con medidas cada vez más

restrictivas e inspectores corruptos, el Gobierno empuja al

cuentapropismo hacia la ilegalidad.



Las medidas anunciadas recientemente por la viceministra del trabajo

Marta Elena Feito le han reafirmado a los cuentapropistas de Santiago de

Cuba que están obligados a surtirse en el mercado negro y vender la

mayoría de sus productos de forma ilegal.



Haciendo un recorrido por las diversas áreas donde se concentran los

trabajadores privados pudimos constatar su insatisfacción, y el

desasosiego por el reciente bandazo. En el paseo del boulevard conocido

como el Callejón del Carmen, tres cuadras diseñadas en el centro de la

ciudad para los vendedores privados, ya empiezan a verse las soluciones

de los vendedores de ropa importada: mezclarlas con la manufacturada.



En esta zona tan concurrida, conversamos con un vendedor de ropa

importada con licencia de sastre que no nos quiso dar su nombre: "Esto

está de madre, por ahora seguimos aquí vendiendo la ropa, nos dieron

plazo hasta el día primero".



La realidad es que la confección de ropa necesita de insumos no

existentes, las telas en divisas son caras y no hay variedad, al

contrario de otras actividades que sí pueden abastecerse del mercado negro.



"Aquí todos tenemos patente", dice Alberto, de 44 años, cuentapropista

de útiles del hogar en el área del Distrito José Martí. "Así que ellos

[los inspectores] se enfocan en los productos, yo no tengo la culpa de

que se acaben productos en la shopping que nosotros adquirimos

legalmente, ya sea traídos de afuera o comprados aquí".



Estos puestos están atestados de productos hechos de plásticos

supuestamente "recuperados": chancletas, vasos, platos, hélices de

ventiladores, etc, y también productos industriales: cuchillas y

maquinillas de afeitar, baterías, bombillas, tomacorrientes, entre otros

que de manera misteriosa se agotan en las cadenas de tiendas

recuperadoras de divisas (TRD), obligando a los consumidores a acudir aquí.



Lo cierto es que la incertidumbre de lo que se debe vender o no aumenta

con la nueva directiva ministerial, más aun cuando a todas luces estos

vendedores no son los productores, tal como la patente pide.



"Se supone que debemos vender productos manufacturados, pero ya tenemos

restricciones hasta en ellos", continua Alberto. "Si son de metal

entonces tenemos un nuevo problema aquí, porque en otras ciudades está

permitido, así que sobrevivimos vendiendo todo lo que podemos a pesar de

las multas."



Por otro lado, los que mantienen patentes de alimentos ligeros no tienen

otra opción que comprar sus suministros en el mercado negro, pues

hacerlo en las TRD aumentaría tanto sus precios que perderían toda la

clientela. Así lo refiere Alexis Ávila Gutiérrez, ayudante de la patente

de su esposa, Yarisleidis Cutiño Moncada: "yo todo lo compro por fuera,

harina, azúcar, aceite, el pan en las panaderías que todas son estatales

y las yucas para las frituras, puesto que en el mercado cuando hay están

tan viejas que no me sirven y mi producto para que sea de calidad tiene

que estar fresco".



Tal es así que para los patentados para alimentos ligeros hoy ya no se

les pide los comprobantes de sus insumos.



Los hermanos Armando y Manuel, con licencia de reparadores de bicicleta,

nos confiesan que el acoso de los inspectores es abusivo, "pagamos una

pila de cosas y ellos no nos dan nada, ahora mismo aquí en Santiago no

hay ningún lugar donde se vendan estas piezas, así que o las buscas en

otras provincias como Bayamo u Holguín o compramos bicicletas y las

desarmamos en piezas".



Lo cierto es que cuando se le dio luz verde al cuentapropismo en Cuba

una de las incógnitas para todos fue cómo se abastecerían estos pequeños

negocios, de dónde saldrían las materias primas para sus productos en un

país que padece la crisis del desabastecimiento. A pesar de las

esperanzadoras promesas del Gobierno de que se implementarían maneras y

hasta almacenes para este propósito, la realidad es que a tres años de

haberse abierto a la iniciativa privada, no existe ninguna oferta

mayorista para proveerlos, al menos en Santiago de Cuba.



Hoy, haciendo un balance del experimento económico que nos aliviaría la

crisis, tenemos a miles de trabajadores privados que batallan por

mantener sus negocios vivos haciendo malabares entre legislaciones

restrictivas, inspectores corruptos y clientelas ávidas de encontrar lo

que buscan a precios más asequibles para sus bolsillos.



Las opciones para estos trabajadores: seguir vendiendo. Los

cuentapropista llegaron para quedarse, son la única opción de la

creciente masa de trabajadores despedidos. Se continuarán otorgando

licencias, aunque en los últimos meses sean más los que las devuelven

que los que las reciben.



La dualidad de las autoridades y la ambigüedad de las leyes empuja a

estos trabajadores a la venta ilícita. No es de extrañarse que el

vendedor de ropa que quiso mantenerse en el anonimato al preguntársele

qué hará cuando expire el plazo dado por el ministerio respondiera: "a

partir del 1 de noviembre nosotros seguiremos aquí vendiendo ropas",

como la ley lo requiere.



Source: "Sumidos en el mercado negro | Diario de Cuba" -

http://www.diariodecuba.com/cuba/1382341307_5580.html

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