lunes, 28 de marzo de 2016

Airbnb suma 4.000 anfitriones en su primer año en Cuba

«Airbnb» suma 4.000 anfitriones en su primer año en Cuba
Dos tercios de sus arrendatarios se concentran en La Habana y obtienen
un beneficio medio de 250 dólares por reserva, en un país con tradición
en este tipo de alojamientos
https://www.airbnb.es
CARLOS MANSO / GUILLERMO GINÉS - abc_esMadrid - 26/03/2016 a las
14:12:07h. - Act. a las 03:40:05h.

Guardado en: Sociedad - Temas: Santiago de Cuba , San Francisco ,
Francia , La Habana , Cuba , San Francisco (Río) , Barack Obama , Raúl
Castro , CNMC (Comisión Nacional de Mercados y Competencia )
Cuando en diciembre de 2014 comenzó el deshielo entre Estados Unidos y
Cuba, distintas compañías turísticas tramitaron su aterrizaje en la
Isla. Airbnb, creada en San Francisco en 2008 por los diseñadores Joe
Gebbia y Brian Chesky, se adelantó a todas ellas y desembarcó en Cuba en
la primavera de 2015, siendo una de las primeras compañías en ofrecer
servicios a ciudadanos norteamericanos desde el país caribeño. Una
plataforma dedicada al alquiler de viviendas particulares, nacida en
internet hace menos de diez años, fue más rápida que multinacionales con
siglos de experiencia.

Casi un año después, aprovechandola visita de Barack Obama a Raúl
Castro,Airbnb ha anunciado que su servicio se ampliará a turistas de
todo el mundo. Mientras las cadenas hoteleras piden licencias y cumplen
trámites, la plataforma digital cuenta por miles sus clientes en el
nuevo mercado.

Desde la plataforma justifican su desembarco en Cuba por la «inmensa»
oferta de «casas particulares» gestionadas por pequeños emprendedores
locales, que pasa por ser una de las modalidades de alojamiento más
populares para los turistas que se acercan a Cuba. En concreto, «Airbnb»
ya cuenta con 4.000 anfitriones aproximadamente. «Cuba es el mercado que
más rápido ha crecido en la historia de Airbnb», aseguran fuentes de
este portal con sede en San Francisco (Estados Unidos) quienes estiman
en los 250 dólares el beneficio medio por reserva. La Habana es la
ciudad que más oferta acumula, hasta dos tercios del total. También hay
anfitriones en otras localidades cubanas como Santiago de Cuba o Cienfuegos.

El ejemplo de Cuba no es único. En los últimos años, Airbnb ha logrado
anticiparse a sus competidores y convertirse en la mayor cadena hotelera
del mundo. Y todo ello sin tener poseer un solo establecimiento. Son los
propios consumidores los que ofrecen su vivienda en la web de la
plataforma y pactan un precio por noche con turistas procedentes de todo
el mundo. Airbnb les pone en contacto, permite que los usuarios comenten
su experiencia y cobra una comisión por la operación.

Así de simple. Las nuevas tecnologías han transformado el papel de los
consumidores, que han cobrado más protagonismo y ahora cuentan con los
medios para poner su propio patrimonio a disposición de otros clientes.
Es lo que se conoce como economía colaborativa, un concepto que engloba
a empresas como BlaBlaCar,Uber o la propia Airbnb.

«Es una nueva forma de consumir, los usuarios ahora buscan un servicio
personalizado y experiencias que compartir a través de las redes
sociales. Los hábitos han cambiado», afirma Lucía Hernández, de Ouishare
España, una comunidad para las empresas dedicadas a la economía
colaborativa.

1,1 millones de usuarios en España
El número de usuarios de «Airbnb» en España crece ininterrumpidamente
desde 2012 hasta situarse en la actualidad en un 1.100.000 y ,según
estimaciones de la propia plataforma, cuenta ya con dos millones de
anfitriones que dieron la bienvenida a más de dos millones y medio de
huéspedes. Lo que nos convirtió en el tercer destino más visitado de
Europa. Según el informe de Exceltur «Alojamiento turístico en viviendas
de alquiler: Impactos y retos asociados», Airbnb representa el 27% de la
oferta en España, unos 100.000 anuncios y más de 75.000 propiedades.
Todo ello por delante de otras web similares como «Homeaway» (24% de la
oferta, casi 250.000 plazas).

A nivel mundial, los viajeros que usan esta web ya superan los 70
millones de personas repartidos por más de 34.000 ciudades y 191 países
(incluida Cuba). El Viejo Continente representó el año pasado la mitad
de la actividad de la compañía y la mayor oferta a nivel mundial, con
Francia como mascarón de proa.

En un primer momento, este tipo de servicios iban dirigidos a un público
joven, familiarizado con las nuevas tecnologías. Sin embargo, en los
últimos años el rango se ha ampliado y ha alcanzado clientes más
experimentados. De hecho, la edad media de los usuarios de Airbnb en
España alcanza los 38 años.

¿Economía colaborativa o negocio?
España tiene deberes pendientes en esta materia desde que la Ley 4/2013
de Fomento del Alquiler de viviendas, modificó el artículo 5 de la Ley
de Arrendamientos Urbanos, dejando en manos de las comunidades autónomas
la regulación de las viviendas para uso turístico: sólo seis comunidades
autónomas cuentan con alguna normativa específica aprobada a través de
un decreto: Cataluña, Madrid, Cantabria, Aragón, Baleares y Canarias.
Según el citado informe de Exceltur estas legislaciones sólo coinciden
en prohibir el arrendamiento de estancias o en la obligación de la
inscripción en un registro turístico (mediante una declaración
responsable). Por ejemplo, Cataluña tiene desde hace meses en periodo de
consultas un proyecto de Reglamento de Turismo que, entre otras cosas,
establece un régimen sancionador y varios requisitos como la declaración
responsable con los datos del piso o la obligación de informar a la Policía.

Fuera de España, en ciudades europeas como París, Ámsterdam o Florencia
así como en estadounidenses como Washington D.C o San Francisco, Airbnb
recauda la tasa turística en nombre de los anfitriones. Además, en
países vecinos como Francia, la «Loi Alur» permite que cualquier
residente pueda alquilar su casa sin tener que solicitar una licencia a
las autoridades, siempre que sea de primera residencia y, por estancias
cortas, las de segunda.

Al no contar con una legislación que las regule, este tipo de
plataformas todavía suscitan determinadas dudas sobre su legalidad.
Uber, por ejemplo, no está permitida en España por ser acusada de
competencia desleal al taxi. En el caso de Airbnb, varias asociaciones
hoteleras han pedido su suspensión cautelar, al entender que este tipo
de alojamientos no cuentan con las condiciones de seguridad necesarias y
se "saltan" varios requisitos legales que los hoteles tradicionales
están obligados a cumplir. Este tipo de herramientas han sido acusadas
incluso de promover la evasión fiscal, ya que no obligan a los
propietarios a declarar sus ganancias.

Todo lo anterior enfrenta al sector hotelero con este tipo de
plataformas y sus miles de anfitriones, a quienes acusan de competencia
desleal. Un agrio debate en el que ha intervenido hace unas semanas la
Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) se pronunciaba
a favor de dar más libertad a las viviendas de uso turístico eliminando
cualquier moratoria o suprimiendo algunos requisitos como la obligación
de inscribirse en un registro.

«Es lógico que este tipo de empresas creen malestar entre distintos
sectores, ya que ofrecen un servicio similar pero no cuentan con las
mismas condiciones. Sin embargo, dado el volumen de usuarios que han
adquirido, la solución es encontrar una regulación flexible que las
incluya en el reglamento», afirma Lucía Hernández.

Muchas firmas ya han desarrollado su propio servicio colaborativo ante
la imposibilidad de competir contra este tipo de herramientas. «Las
cadenas hoteleras deben percibir este tipo de empresas como unos
aliados, no como potenciales rivales». Quizás la próxima vez que se abra
un nuevo mercado Airbnb llegará bajo la firma de una gran multinacional.
Por el momento, ni siquiera lo necesita.

Disponibilidad y buen precio
Usuarios de «Airbnb» como Paola, Belén y Susana, tres jóvenes
veinteañeras de Zaragoza que llevan 4 años utilizando la plataforma para
alojarse durante sus vacaciones, valoran especialmente el buen precio
que se puede obtener: «Por ejemplo, en Tarifa los hoteles de media
cobraban por una doble 90 euros la noche y ,en esta web, encontramos un
alojamiento por a 45 euros» destacan estas aragonesas quienes también
valoran la rapidez en la contestación o que «las descripciones se
correspondan con las fotos colgadas». En este sentido, añaden que suelen
confiar en los comentarios o valoraciones de otros anfitriones y huéspedes.

«A veces nos cobraban una cuota de limpieza», apunta una de ellas que a
la pregunta de si se convertirían en anfitrionas responde que sólo lo
haría con una segunda residencia. En una línea similar, Álvaro Sánchez,
extremeño de 25 años, se muestra satisfecho con «Airbnb» por sus costes
y la facilidad de acceso. Hace un mes, usó este portal por primera vez,
para viajar a Lisboa con su pareja; y frente a los 25 euros/noche en la
habitación compartida de un albergue halló una habitación en esta web,
«por menos de 60 euros con cama doble, acceso a cocina y baño». Sánchez
explica que la reserva resultó rápida y el pago no se hizo efectivo
hasta que llegaron allí: «El lugar estaba bien comunicada, a media hora
caminando de la céntrica Plaza del Comercio», concluye este residente en
Madrid quien basó su decisión en los comentarios de otros usuarios.

Source: «Airbnb» suma 4.000 anfitriones en su primer año en Cuba -
http://www.abc.es/sociedad/abci-airbnb-suma-4000-anfitriones-primer-cuba-201603261412_noticia.html

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