miércoles, 19 de junio de 2013

Hay que vender, señores

Hay que vender, señores

Miércoles, Junio 19, 2013 | Por Frank Correa



LA HABANA, Cuba, junio, www.cubanet.org – El negocio privado en Cuba

tuvo vida hasta la ofensiva revolucionaria de 1968, cuando el Estado

asumió, además de sus funciones implícitas, el control de todos los

servicios, sociales, domésticos y públicos, desde la organización y

ejecución del plan quinquenal hasta la venta de pirulí. Hubo un momento

que podían sancionar con privación de libertad a un individuo por vender

durofríos. Era una quimera tener un restaurante. Un sueño poner una

cafetería.



Con el caos económico se recrudeció la escasez, se deterioraron los

salarios, se esfumaron los valores, la educación laboral cayó y el

entusiasmo de servir con calidad se disipó. Sin posibilidades de

surtidos, restaurantes y cafeterías –todas en manos del estado –,

ofertaron una línea de consumo única. Pan con croquetas, refresco

instantáneo, café mezclado (con chícharos) en las cafeterías; pollo y

cerdo en los restaurantes, casi siempre mal elaborados y en raciones

ínfimas. El robo a la carta tecnológica se convirtió en parte integral

de la norma.



Ahora que se abrió la puerta al negocio privado, un estallido de kioscos

y puntos de ventas adornan las cuadras de Cuba. Panorama de país

tercermundista con el sello insoslayable del cambio, pero décadas de

claustrofobia sindical no se borran de un plumazo.



Individuos como Gerardo o Mayito, cuentapropistas que arrancaron

recientemente con sus negocios privados, dicen que solo con el rescate

de las tradiciones, los hábitos y las costumbres, puede revertirse el daño.



Mayito está a punto de abrir su cafetería en la calle Tercera A, en

Jaimanitas. Dice que su cafetería se distinguirá por las opciones,

palabra circunscrita hoy en Cuba solo al mundo de la computación y los

teléfonos celulares, donde existe una tecla nombrada opciones que abre

un abanico de iniciativas.



–Voy a exigirle al cliente –dice Mayito sentado en un banco de su

cafetería –, que elija como prefiere comerse la Mac Donalds, con

mayonesa, tomate, mostaza, pepinillos… y así será con todos los platos

del menú. Incluiré servicio de baño y televisión, para educar en la

tradición de la sobremesa, que se ha perdido. Voy a hacer hincapié en el

buen trato, otro de los hábitos olvidados.



Gerardo va más lejos con su restaurante criollo La guajirá, un ranchón

situado en el centro del reparto Náutico, del municipio Playa, con

platos tradicionales relegados como la superpicada de cerdo, pinchos de

masa, pulpo al ajillo, pinchos de muslos de pollo, suprema de pechuga,

pescado azul grillé, langosta mariposa, camarones flameados… todo cocido

al carbón y elaborado con sus ingredientes originales. Amenizados con

boleros de Benny Moré, Daniel Santos, Orlando Contreras, Celia Cruz…



La guajirá se está ganando una clientela, por sus precios asequibles, la

calidad de la oferta y el buen servicio. Situado muy cerca del mar, este

restaurante cuenta con vecinos ilustres que le añaden colorido. Enfrente

vive el vicepresidente Díaz- Canel, al que los comensales suelen ver

desde las mesas los domingos, fregando personalmente su auto en la

calle, en camiseta y short. En la esquina vive Bruno Rodríguez, el

canciller, aunque para verlo es mucho más difícil. Su vecino más cercano

fue el legendario boxeador Teófilo Stevenson, campeón mundial y olímpico

de los pesos pesados, que le regaló a Gerardo antes de morir un par de

guantes que se especula fueron los utilizados para derribar a la

Esperanza blanca, y hoy descansan en un lugar especial del restaurante.



Aires nuevos baten en las mentes de cuentapropistas, amparados por

ciertas reformas nombradas Actualización del modelo socialista. Rescate

de tradiciones, hábitos y costumbres, perdidos en la población cubana,

una nemotécnica que responde a la necesidad innata de salvación de los

pueblos, asumida históricamente por sus ciudadanos emprendedores.



Source: "Hay que vender, señores | Cubanet" -

http://www.cubanet.org/articulos/hay-que-vender-senores/

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