jueves, 20 de marzo de 2014

La agonía de construir después del ciclón

La agonía de construir después del ciclón

LOURDES GÓMEZ | Santiago de Cuba | 20 Mar 2014 - 8:31 am.



La ayuda prometida no llega a los damnificados de Santiago de Cuba. Hay

que inventar para hacerse de un techo que aguante los próximos ciclones.



Santiago de Cuba vive un boom constructivo. El fondo habitacional de la

ciudad quedó sumamente dañado con el paso del ciclón Sandy, y para

muchos de sus habitantes rehacer su vivienda o construirla nueva se ha

convertido en la meta fundamental de sus vidas. Sobre todo, porque la

famosa ayuda gubernamental no ha llegado, a más de un año de prometida.

A causa de ello, la mayoría ha tomado el toro por los cuernos y

construye por cuenta propia. Lo cual constituye un verdadero reto que

exige dinero, paciencia y salirse de los caminos legales.



El paisaje urbano de la ciudad cambia a pasos acelerados. Las casas

coloniales y neoclásicas de los siglos XIX y primera mitad del XX,

hechas en su mayor parte de ladrillo, estuco, madera y techos de tejas,

van dando paso a esta nueva generación de hormigón, llamadas

popularmente placa, viviendas de diseño rectangular, sin pretensiones

estilísticas, pero fuertes para resistir por años los embates de huracanes.



No existe calle de la ciudad en donde no haya una casa a medio

construir, ya sea en una primera o segunda planta. A muchas les falta

terminación, pero ello no es óbice para vivirlas. Según la Oficina de

Vivienda, una casa habitable solo necesita tener funcionando la cocina,

el baño y una habitación. Los enchapes del piso y los baños, así como el

repello de pared, se hacen con el tiempo, cuando venga el dinero.



El problema es que para construirlas se necesita de un capital que la

mayoría no posee. Así que una vivienda que normalmente se terminaría en

seis meses puede tomar como promedio entre cinco y diez años, como

asegura Ángel, jubilado de la construcción que ahora trabaja por cuenta

propia: "Construir una casa es eterno, es mejor comprarla hecha. He

trabajado en casas que llevan como 20 años haciéndolas y todavía no

terminan, los materiales son caros y se desaparecen".



Este es el dilema que lleva a muchos ciudadanos honestos a delinquir.

Para Carlos, albañil por cuenta propia de 43 años, el 90 por ciento de

los materiales en una casa se obtienen en el mercado negro. "Dos cosas

tan fundamentales como el cemento y la cabilla se compran por detrás, en

los puntos, cuando hay", dice. "Las colas son inmensas y nunca alcanzan

el cemento y la cabilla para todos. Las tiendas en divisas son muy

caras, y el cemento 350 se acaba enseguida en el único lugar donde lo

venden. La cabilla, después del Sandy, solo aparece ilegal. Así que la

construcción la hacemos por pedazos".



No es menos cierto que en cada consejo territorial existen puntos de

venta de materiales, pero fuera de gravilla, bloques y arena, solo se

encuentran algunos materiales para la obra muerta. ¿Y de dónde provienen

los materiales del mercado negro? Se los roban de las construcciones del

Estado.



Desviar los recursos materiales es usual en toda Cuba. Todo lo que

escasea se extrae de fábricas, almacenes, tiendas o construcciones,

constituyendo esta una de las fundamentales formas de sobrevivencia de

los cubanos.



Queda la interrogante de cómo se puede construir con tantos materiales

ilegales ante los numerosos inspectores que deben vigilar porque estas

construcciones cumplan las regulaciones establecidas. Pero la corrupción

es uno de los factores que permite que este engranaje funcione.



"Para todo los materiales debes tener papeles", dice Rosa, trabajadora

de una Casa de Cultura. "Yo estoy haciendo mi casa encima de la de mi

mamá, y trato de tener mis comprobantes de compra, aunque sean viejos;

porque si te para la policía pierdes los materiales y tienes que pagar

una multa. La suerte es que ahora puedes justificarte diciendo que son

materiales recuperados. Esta es una nueva fuente, y más barata".



La nueva modalidad a la que se refiere consiste en obtener cabillas,

losas y tejasde las numerosas edificaciones destruidas durante el

ciclón, negocio redondo para desempleados y buscavidas ante el filón de

casas en derrumbe que existen en la ciudad.



Por ahora solo toca contemplar en que acaba la paranoia constructiva que

uniforma la ciudad con estos búnkeres de hormigón hechos por albañiles

mayormente improvisados. Del otro lado, el Gobierno erige nuevos

edificios-cajones, en su afán de hacer desaparecer el maltrecho barrio

de San Pedrito. Cada cual busca soluciones sin ocuparse de conciertos

estilísticos: la filosofía de resolver nubla la razón imponiendo un

pragmatismo burdo.



Al final, las nuevas casas y edificios adolecen de la premura y del

material insuficiente. Las señales de filtraciones son su marca de fábrica.



Source: La agonía de construir después del ciclón | Diario de Cuba -

http://www.diariodecuba.com/cuba/1395275433_7714.html

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