lunes, 9 de junio de 2014

No es tal la autonomía empresarial

REFORMAS ECONÓMICAS



No es tal la autonomía empresarial

ORLANDO FREIRE SANTANA | La Habana | 9 Jun 2014 - 1:54 pm.



Las empresas que ya no dependen de los ministerios rinden cuenta ahora a

una nueva estructura, la OSDE, dependiente a su vez de estos últimos.



No hay dudas de que la pretendida autonomía de la empresa estatal se

encuentra en el vórtice del discurso oficialista, en el contexto de la

actualización del modelo económico. Sin embargo, un análisis de las

medidas que se piensan implantar en aras de ese objetivo, nos muestra

que las entidades continuarán bajo la tutela de instancias superiores.



Se dice que ya los ministerios no aprobarán los planes de producción o

servicios de las empresas. Pero ha surgido una estructura intermedia: la

Organización Superior de Dirección Empresarial (OSDE). Se trata de una

instancia subordinada a los ministerios, y que puede agrupar a varias

empresas de determinada rama de la economía. Ahora es el presidente de

la OSDE quien dirá la última palabra acerca del plan de las entidades.

Entonces poco importa si será el ministerio o la OSDE; el meollo del

asunto consiste en que ni los directivos ni el colectivo de trabajadores

de una empresa decidirán sobre el plan de cada entidad.



La edición extraordinaria no.21 de la Gaceta Oficial de la República de

Cuba, de reciente aparición, contempla siete indicadores directivos que

las empresas deberán cumplir: las ventas netas totales, las utilidades

del período, el encargo estatal, las ventas para la exportación, el

aporte por el rendimiento de la inversión estatal, la rotación del

capital de trabajo, y el aporte en divisas. A ellos pudieran sumarse

otros que incorporen las OSDE correspondientes.



Los especialistas del Gobierno insisten en que la nueva facultad que

poseen los empresarios para retener a su nivel un porcentaje mayor de

las utilidades del período —antes era el 30%, y en lo adelante será el

50%— redundará en una superior capacidad de maniobra para la empresa.

Sin desconocer totalmente ese punto de vista, hay que apuntar que será

nuevamente el presidente de la OSDE quien aprobará el uso de esos fondos

monetarios por las entidades. Previamente, la empresa debe demostrar que

ha cumplido todos los indicadores directivos, además de exhibir una

relación favorable entre la productividad del trabajo y el salario

medio. Es decir, que el camino para que los trabajadores se beneficien

directamente de las utilidades de su empresa puede tornarse,

parafraseando a los Beatles, largo y tortuoso.



Por otra parte, para que el sistema empresarial funcione con eficiencia

y pueda disfrutar de algunas de las prerrogativas anunciadas, es preciso

que tanto las entidades como la dirección del país resuelvan asuntos

pendientes que lastran la economía. Uno de ellos es la sobrevaloración

del peso cubano (1 peso cubano = 1 CUC) en el trabajo de las empresas.

Es necesario devaluar el peso cubano para acercarlo al tipo de cambio

que se aplica a la población (24 pesos cubanos = 1 CUC), que se

relaciona más con las exigencias del mercado. Semejante sobrevaloración,

entre otras cosas, distorsiona la medición económico-financiera del

trabajo de las empresas.



Claro, aquí tampoco podemos ignorar el filón que obtienen los

gobernantes. Comoquiera que la contabilidad empresarial se registra en

pesos cubanos, una devaluación de esa moneda debe de disminuir el monto

del Producto Interno Bruto (PIB). Entonces, por ejemplo, el 2,7% de

crecimiento del PIB al cierre del 2013 sería menor, poniéndose al

desnudo la verdadera debacle de la economía cubana.



Las empresas no han completado el proceso de reducción de plantillas;

algo que se estima como una premisa para el logro de la eficiencia. Todo

hace indicar cierta inquietud entre las autoridades debido a los niveles

de desempleo que ya se observan. En una larga entrevista aparecida en la

revista Bohemia (edición del 18 de abril pasado), el secretario general

de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), Ulises Guilarte de

Nacimiento, declaró que en 2014 habrá menos "procesos de disponibilidad"

—que es como le llaman a la reducción de plantillas— que en 2013, y que

el 30% de los trabajadores ya declarados disponibles no ha podido ser

reubicado. También se supo que hay en el país 9.000 trabajadores

"interruptos" en el sector empresarial por carencia de materias primas

para la producción; asimismo, casi 3.000 jóvenes licenciados del

servicio militar no han hallado empleo.



Otro escollo que enfrenta el sistema empresarial son los elevados

niveles de corrupción, robo y delitos en las entidades. El señor de

Nacimiento reconoció que existen 941 centros laborales considerados "de

alta vulnerabilidad". En la lista se incluyen empresas productoras de

cárnicos, lácteos, materiales de construcción, industrias de refinación

de aceites y combustibles, centros de elaboración de alimentos y

unidades gastronómicas.



Como parte de la promoción que la autonomía empresarial está recibiendo

en los medios de comunicación oficialistas, dos programas televisivos de

las Mesas Redondas le fueron dedicadas a este tema hace dos semanas. En

el segundo de los espacios, los panelistas —altos funcionarios de varios

organismos de la administración central del Estado— respondieron a las

preguntas de los televidentes. Un viejo contador preguntó que cómo iba a

ser posible la autonomía si la contabilidad de las entidades sigue de

mal en peor. Tanto el moderador como los panelistas se hicieron los

"chivos locos" y optaron por el silencio.



Source: No es tal la autonomía empresarial | Diario de Cuba -

http://www.diariodecuba.com/cuba/1402314878_8960.html

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