viernes, 6 de mayo de 2016

A Cuba le toca lo peor de ambos mundos

A Cuba le toca lo peor de ambos mundos

El Congreso del Partido, el crucero y el desfile de Chanel reafirman la
continuidad del modelo de familia única
El crucero es un viaje 'didáctico' que demuestra cuál es la Cuba que se
quiere presentar al viajero
El desfile sirvió para que los Castro se codearan con estrellas de
Hollywood y de la moda
ANDRÉS REYNALDO

Si podemos relacionar tres acontecimientos recientes que perfilen la
Cuba del neocastrismo ahí están: el VII Congreso del Partido Comunista,
el arribo de los cruceros de Carnival y el desfile de la casa Chanel.
Cada evento una respectiva anticipación de la continuidad del modelo
político de familia única, el reciclaje del colectivismo al capitalismo
de estado y la manipulación de la cultura y el espectáculo al servicio
del cambio-fraude.

Del congreso ya se ha hablado bastante. Su objetivo fue trazar un claro
lineamiento frente a la actual coyuntura: Washington sigue siendo el
enemigo y los Castro siguen siendo los dueños de Cuba. Fue el portazo
oficial a la reforma. Las cancillerías callaron. El Vaticano no se dio
por aludido. Sin embargo, la Casa Blanca respondió con un acto de fe: la
política de Estados Unidos hacia la dictadura continúa su imperturbable
curso.

El crucero de Carnival ilustra el ideal turístico de la dictadura. Un
programa de viaje didáctico que permite, según la propaganda de la
empresa, interactuar con los artistas, los músicos, los empresarios y
las familias que constituyen el tejido de la sociedad cubana. A buen
entendedor, con pocas palabras. Un vistazo a la biblioteca del MV Adonia
despeja dudas acerca de cuál es "la Cuba real" que Carnival quiere
presentar al viajero.

Del desfile de modas del grandísimo Karl Lagerfeld, director de la casa
Chanel, puede decirse que fue el baile de presentación internacional de
la oligarquía castrista. Por primera vez desde 1959, la familia Castro y
sus acólitos de ambas orillas alternan públicamente en suelo cubano con
las estrellas de Hollywood y las principales caras de la moda mundial.
El escándalo no está en el hecho sino en los protagonistas y las
circunstancias.

En la era republicana, Pierre Cardin estrenaba colección anual en la
tienda El Encanto. Los millonarios alternaban en sus fiestas con astros
de cine, magnates y políticos de medio mundo. María Luisa Gómez-Mena y
Vila, nuestra condesa de Revilla de Camargo, fue clienta exclusiva
(entre otras acaudaladas cubanas) de Hubert de Givenchy. De su generosa
mesa comieron y bebieron el rey Leopoldo de Bélgica, los Condes de
Barcelona, los Duques de Windsor y los Duques de Alba.

Para Fidel Castro, aquella burguesía que fundaba hospitales, protegía
las artes, desplazaba al capital extranjero y, a fin de cuentas, pagaba
sus excesos de sus propios bolsillos, era el epítome de la frivolidad y
el egoísmo. Puestos a mirar detrás de la máscara, la destrucción de ese
irremplazable patrimonio económico y humano obedeció más a la mezquina y
parásita constitución del caudillo que a los dictados de las recetas
leninistas. En resumidas, ni siquiera son comunistas. Simplemente son
gánsters.

Gastadas las coartadas ideológicas, gobernando sobre un recalentado
polvorín, los hijos y nietos de los Castro se codean con the beautiful
people en un performance de amnesia histórica y soberbia clasista. A dos
cuadras, contenida por cordones de policías, la gente observa el paso de
las modelos, imagina el olor de los perfumes, especula sobre el menú del
banquete y trata de encajar en su amarga y cutre soledad que una libra
de tomate de ensalada (si se encuentra) pueda llegar a costar el 5 por
ciento del salario mensual promedio.

Ese es el escándalo. Tanto en el socialismo como en el capitalismo la
elite castrista está destinada a vivir la mejor parte y el pueblo la
peor. Para ser más exactos, al cubano le ha tocado la espantosa suerte
de estar viviendo a la vez lo peor del socialismo y lo peor del
capitalismo. Hasta que se seque el Malecón.

Source: A Cuba le toca lo peor de ambos mundos | El Nuevo Herald -
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/andres-reynaldo/article75935172.html

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