viernes, 19 de julio de 2013

Entérense, se acabó la esclavitud

Entérense, se acabó la esclavitud

Viernes, Julio 19, 2013 | Por Leonardo Calvo Cardenas



LA HABANA, Cuba, junio, www.cubanet.org -Resulta realmente increíble que

a estas alturas las autoridades cubanas estén discutiendo y cuestionando

el derecho del campeón olímpico de Beijing 2008 y ex recordista mundial

de 110 metros con obstáculos, Dayton Robles, a competir libremente. El

joven atleta guantanamero, después de emanciparse hace unos meses de sus

vínculos con la Federación Cubana de Atletismo, recomenzó entrenamientos

y ha incursionado en los inicios de la temporada atlética bajo los

colores de un Club de Mónaco perteneciente a la federación francesa del

deporte rey, hecho que ha provocado la ira de las autoridades deportivas

de la Isla.



El caso es que Dayron Robles, después de varios años de una brillante

trayectoria deportiva decidió dejar de competir para poner fin así a una

lamentable saga de inconsecuencias y desmanes con que el gobierno cubano

afecta permanentemente los intereses de los atletas de alto rendimiento.



Siendo Robles estrella mundial, campeón y recordista, tuvo que sufrir,

como tantos otros, el escamoteo sistemático de los recursos financieros

obtenidos con sus actuaciones. A principios del año pasado, un reportaje

televisivo de la periodista Julia Osendi trajo la historia increíble de

las pértigas y canoas empantanadas en el puerto habanero varios meses

después de concluidos los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011. El

mismo reportaje mostró al mismísimo Dayron Robles, visiblemente

irritado, protestar con toda la vehemencia que le caracteriza por la

ausencia de los compuestos recuperantes tan necesarios en el proceso de

intenso entrenamiento.



Robles, quien a sus excelentes condiciones atléticas une su sencillez y

buen carácter, amén de una esmerada educación que lo hace capaz incluso

de responder a los periodistas en varios idiomas, hace pocas semanas

convirtió un aparente y prematuro retiro en conflictivo regreso. El

presidente de la Federación Cubana de Atletismo, Alberto Juantorena, ha

emprendido una cruzada de protestas y reclamaciones ante las autoridades

mundiales del deporte que ha vuelto a dejar al descubierto la naturaleza

hegemonista e insensible de los gobernantes cubanos.



Juantorena, bicampeón olímpico de 400 y 800 metros planos en Montreal

1976, y ex recordista mundial de 800 y sempiterno aspirante a la

Presidencia del Comité Olímpico Cubano (COC), ha reaccionado como el

iracundo capataz de una dotación de esclavos ante la huida de valiosa

"pieza". El otrora estelar corredor exigió que se prohíba competir a

Robles, por carecer de permiso de las autoridades cubanas, aunque el

atleta ya posee licencia por haber causado baja de la Federación nacional.



Juantorena, que parece ampararse en la resolución del Comité Olímpico

Internacional (COI) que exige un permiso del país de origen para que un

atleta compita en citas estivales bajo otro pabellón antes de los tres

años, se comporta como si Robles fuera un objeto, propiedad privada del

gobierno de La Habana. El federativo cubano, con su comportamiento, nos

recuerda que en 1978, como estudiante atleta, propuso la supresión del

estipendio que recibían todos los estudiantes universitarios, para

aportarlo entonces al XI Festival Mundial de la Juventud y los

Estudiantes, acción que por cierto lo convirtió por muchos años en la

persona más odiada en las universidades.



Sin embargo, este funcionario, ahora enfrentado a los organismos

rectores del deporte universal, es solo el rostro coyuntural de un

sistema y una mentalidad esencialmente caracterizada por el desprecio a

la dignidad y a los intereses de las personas.



El caso Dayron Robles es un capítulo más de esa triste saga de

hegemonismo indolente , lo que ha generado durante más de veinte años el

éxodo de cientos de talentos que han preferido buscar espacios en otras

latitudes.



No debemos olvidar que la voleibolista Regla Torres abandonó el deporte

activo muy poco tiempo después de haber sido elegida mejor jugadora del

siglo XX. La saltadora Niurka Montalvo, después de contraer matrimonio

con un ciudadano español, fue impedida de seguir compitiendo por Cuba y

luego de ganar el campeonato mundial las autoridades aquí le negaron la

posibilidad de participar en los juegos Olímpicos. Hace pocas semanas,

los voleibolistas Wilfredo León ―quien desde niño se había convertido en

un prodigio de este deporte― y Yoandry Díaz solicitaron la baja del

plantel nacional y la respuesta oficial fue sancionarlos por supuesta

indisciplina.



Los gobernantes cubanos son incapaces de reconocer que el mundo cambió

y, sobre todo, que el valor que sustenta la modernidad es el respeto y

la protección de los derechos e intereses fundamentales de los seres

humanos. Autoridades de La Habana siguen considerando a atletas y

profesionales como medios básicos ―termino que califica a los objetos

útiles como propiedad institucional, cuidadosamente registrados e

inventariados― siempre sujetos a control estricto.



En el momento en que el deporte profesional norteamericano comienza a

dejar de ser un absurdo tabú en nuestras pantallas, en el momento en que

los primeros peloteros autorizados por el gobierno coinciden, en los

terrenos de la Liga Profesional Mexicana de Verano, con algunos

jugadores cubanos todavía considerados desertores, el caso Dayron Robles

desluce la jugada.



Ojalá Dayron pueda continuar su carrera con éxito y sin sobresaltos.

Ojalá este nuevo y lamentable conflicto sirva para que los gobernantes

cubanos entiendan de respeto alguna vez, para que podamos disfrutar y

enorgullecernos de las actuaciones de los deportistas cubanos donde

quiera que estén.



Montesinos3788@yahho.es



Source: "Entérense, se acabó la esclavitud | Cubanet" -

http://www.cubanet.org/articulos/enterense-se-acabo-la-esclavitud/

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