sábado, 24 de mayo de 2014

Cooperativas en Cuba - ¿hijas legítimas o bastardas?

Cooperativas en Cuba: ¿hijas legítimas o bastardas?

mayo 22, 2014

Por FERNANDO RAVSBERG*



HAVANA TIMES — Durante la visita a una granja-prisión entrevisté a un

señor muy formal que impartía clases a los demás reclusos. En la

conversación me confesó que estaba preso por desviar recursos de la

"empresa estatal socialista" que dirigía.



Me hizo gracia que un estafador confeso continuara usando términos

"políticamente correctos" como aquellos. Tan arraigados están en los

dirigentes que los emplean incluso después de haber sido destituidos y

condenados por robo.



Me pregunté entonces si los defensores del sistema hacen bien en

calificar de "estatal socialista" a todas esas empresas tan

improductivas como ineficientes, carcomidas además por un creciente

nivel de corrupción gerencial.



En el campo, por ejemplo, las granjas estatales socialistas son, desde

su nacimiento, las que menos producen a pesar de que siempre tienen la

mayor cantidad de tierras, las mejores maquinarias y todos los recursos

del Estado detrás.



Es una contradicción en el discurso decir que se debe consolidar el

actual sistema y a la vez calificar de "empresa estatal socialista" a

algunos de estos engendros que por sí mismos desprestigian el papel del

Estado y la funcionalidad del socialismo.



Los zorros y las cooperativas



Paradójicamente, las compañías estatales parecen mucho menos

"socialistas" que las cooperativas. Estas últimas eligen a sus

dirigentes en asamblea, elaboran sus estatutos colectivamente y reparten

beneficios con más justicia.



Sin embargo, el proceso cooperativo avanza lento, el gobierno puso al

zorro a cuidar las gallinas. Las cooperativas deben recibir el visto

bueno de los ministerios que son los dueños de muchas de las "empresas

estatales socialistas" que compiten con ellas.



Nadie debe sorprenderse de que tarden más de un año en aprobar cada una.

Los trámites son largos, lentos y complejos. Los documentos se entregan

en el Consejo de la Administración Municipal (CAM) y de ahí se trasladan

al Consejo de la Administración Provincial (CAP).



Cuando ya la cooperativa obtuvo el visto bueno de estas dos

instituciones menores, entra en las grandes ligas, es entregado a los

ministerios, en algunos de los cuales hay una sola persona para atender

las solicitudes de los 169 municipios.



Hace poco tiempo conté la historia del Ministerio de la Construcción

donde pasaron meses sin aprobar las cooperativas porque el único

compañero dedicado a esos trámites estaba enfermo y no designaban a

ningún otro.



Si finalmente ese funcionario lo aprueba, lo eleva al ministro y ya con

la firma de este sigue subiendo hasta la Comisión de Implementación de

los Lineamientos quienes vuelven a revisar todos los documentos

constitutivos de la cooperativa.



En ese largo camino burocrático los cooperativistas deberán ir llenando

nuevos formularios. Además de los que les exige la ley, el CAM tiene su

propio modelo y los ministerios otros diferentes, de lo cual se enteran

al llegar a esas instancias.



La solicitud de constitución es estudiada por cada uno de estos

organismos antes de ser elevada a la siguiente instancia, donde vuelven

a ser analizados. Finalmente lo envían al mismísimo Consejo de

Ministros, que es el que tiene la última palabra.



Hay pocos países en el mundo donde una simple cooperativa de reparación

de aire acondicionado o de fabricación de calzado requiere la aprobación

de tantas instancias y el visto bueno final del gabinete ministerial en

pleno.



Cooperativas clandestinas



Este proceso kafkiano explica por qué solo se aprobaron 246 de las 498

cooperativas ya aceptadas. Algunos cooperativistas, cansados de tanto

esperar, empiezan a unirse clandestinamente, sacando licencia como

cuentapropistas y trabajando en colectivo.



Hay demasiados resquemores con los trabajadores-propietarios de las

cooperativas, a pesar de que estos podrían ser el punto de encuentro

ideológico de los cubanos, tanto de los socialistas colectivistas y como

de quienes reclaman la existencia de un dueño.



Son además la solución más inmediata para lograr un aumento salarial

real, de hecho los cuentapropistas y cooperativistas triplican los

ingresos de los trabajadores del Estado y en ocasiones ganan hasta 10

veces más que ellos.



Pero para que florezcan hay que eliminar tanta burocracia interesada

decidiendo su destino y dejar de lado miedos y prejuicios. Podría ser un

grave error considerar a las cooperativas como un bastardo que no merece

llevar el apellido de socialista.



A lo mejor algún día los políticos y los medios de prensa nacionales

comprenden que reconocer la cooperativa como hijo legítimo prestigia

mucho más al sistema que seguir promoviendo a un primogénito que todos

reconocen como torpe y tarambana.

—–

(*) Visita la pagina de Fernando Ravsberg.



Source: Cooperativas en Cuba: ¿hijas legítimas o bastardas? - Havana

Times en español - http://www.havanatimes.org/sp/?p=96050

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