jueves, 22 de mayo de 2014

Cuba y cooperativas “sin papeles”

Cuba y cooperativas "sin papeles"

mayo 20, 2014

José Jasán Nieves Cárdenas (Progreso Semanal)



HAVANA TIMES — Mientras cientos de nuevas cooperativas no agropecuarias

en el país pujan por arrancar o sostenerse, un grupo también creciente

de trabajadores privados se asocian de manera voluntaria y de facto

funcionan como una de ellas, pero "sin papeles". Para ellos, potros

embridados, la "inscripción de nacimiento" como cooperativas no es solo

un trámite más, sino la única forma que tendrán en muchos casos para

organizar como debe ser sus modelos de negocio.



Propuestas para fundar empresas cooperadas en sectores como la

construcción, pesca, publicidad e informática han sido aprobadas ya por

los gobiernos territoriales de sus provincias pero todavía esperan por

la decisión final del Consejo de Ministros.



"Nosotros funcionamos de hecho como una cooperativa, porque las

decisiones son colegiadas y discutidas entre todos; pero hasta que no

contemos con la autorización somos trabajadores por cuenta propia",

explica Enrique Steven Lagar, futuro presidente de INCO, una iniciativa

en la construcción que puja por su permiso desde inicios de 2013.



"Luego de estudiarnos la legislación, presentamos nuestro proyecto",

comenta por su parte Ernesto Flores Castillo, propuesto para dirigir

TISOFT, una agrupación de ingenieros informáticos y electrónicos

presentada desde junio de 2013 y que después de casi un año sin señales,

recibió como única respuesta el anuncio de que todavía se estudian las

normas para aplicar esta modalidad en el segundo semestre del 2014.



El gobierno cubano responde a las demandas de rapidez recordando que se

trata de un proceso "experimental". Según el propio presidente Raúl

Castro "Tenemos que analizar y no actuar como si lo diseñado fuera

impecable (…) no podemos apresurarnos en la aprobación constante de

estas cooperativas. Iremos al ritmo que corresponda", aseguró.



Pero mientras el ritmo se mantiene, entre otras consecuencias, las arcas

estatales dejan de obtener mayores ingresos por concepto de los tributos

que podrían entregar estas asociaciones, hoy auto limitadas en sus topes

productivos.



"En 2013 pagamos al fisco 250 mil pesos (más de 12 mil USD) y habíamos

proyectado el 2014 contribuir con un millón, si fuéramos cooperativa",

revela Flores Castillo.



"Si nos contrataran obras por un millón de pesos a lo largo de todo un

año, lo cual es muy posible, podríamos aportar 345 mil pesos (unos 17

mil USD) en impuestos", expone por su lado Steven, quien aunque ya puede

mostrar una carpeta con el resultado de sus intervenciones, lamenta el

mayor número de lo dejado de hacer por falta de aprobación.



Ambos cálculos se amparan en el estudio de las diferencias en el

tratamiento tributario para los trabajadores privados y las

cooperativas, que motivan a los primeros a llegar solo hasta una meseta

de ingresos porque a partir de ahí es muy alto el riesgo de trabajar

solo para tributar.



Según la ley tributaria, los independientes solo pueden restar entre el

30 y el 50% de los ingresos del año por concepto de gastos, para

calcular una "base imponible" que toma la mitad las ganancias por encima

de los 50 mil pesos reportados. En cambio, las cooperativas pueden

deducir de los ingresos el 100% de sus gastos y pagan un 5% menos de

impuestos sobre las "utilidades", en toda la escala progresiva.



¿Competencia o complemento?



En la sala de una vivienda de la ciudad de Cienfuegos, se negocian las

ofertas de impresión de rótulos en pulóveres, automóviles y carteles que

ofrece REDIS, una "cooperativa en formación" que solo conoce algo

similar ya autorizado en Varadero.



"Con la personalidad jurídica que da esa categoría puedo llegar a más

clientes, incluso a esos que hoy ni me reciben en sus oficinas porque

dicen que no tienen nada que hablar con cuentapropistas", revela Raydel

Argudín, el organizador de REDIS.



Esa fortaleza jurídica es uno de los principales apoyos que buscan estos

emprendedores, pues en su estado actual de "atomización" enfrentan

constantes resistencias de funcionarios que interpretan las leyes según

entiendan.



"Ahora resulta que para realizar una reparación a equipos informáticos,

las empresas de la Agricultura, por ejemplo, deben poseer un documento

que certifique la incapacidad de un proveedor estatal de prestar el

servicio. COPEXTEL (el monopolio gubernamental de esta esfera) no

entrega ese documento, aunque la realidad está demostrando que no puede

encargarse de muchos arreglos", revela el representante de TISOFT.



"Eso no está legislado en ningún lugar", asegura convencido… y tiene razón.



"Para conseguir la mercancía debemos volvernos magos, porque gran parte

de la materia prima nos la vende la empresa estatal que ofrece los

mismos servicios que nosotros y como somos su competencia en algunas

provincias nos niegan la posibilidad de comprar", denuncia Argudín.



Por motivos como ese Flores Castillo, el informático, prefiere evitar

las comparaciones o las referencias a su grupo como la "competencia de

las empresas del Estado", aunque de hecho lo sea.



"Me gusta más decir que somos el complemento, porque nos encargamos de

los trabajos a pequeña escala que a la empresa estatal no le resulta

rentable o atractivo realizar. ¿Le va a interesar a una entidad que

factura millones de pesos ocuparse de tres fotocopiadoras de distintas

marcas rotas hace varios años? ¡Claro que no!…pero a nosotros sí, porque

de poquito en poquito sumamos nuestros ingresos", explica.



Temores y frenos



Luego de la estatalización de toda la propiedad privada en 1968, los

emprendimientos independientes fueron coartados hasta que, cuando fueron

permitidos por coyunturas económicas como la crisis de los años 90,

surgieron con el tratamiento de "mal necesario". Con la reforma

emprendida por el presidente Raúl Castro, esa proyección cambió a pesar

de que todavía subsisten fantasmas del pasado.



La experiencia de una joven ingeniera informática, empleada en una

empresa del Ministerio de Transporte, devela cuán hondo calan las

resistencias.



"En la oficina tenemos rota una impresora multifuncional que solo

necesita la sustitución de una placa interna, quemada por una subida de

voltaje, y otras dos impresoras láser detenidas porque en el mercado no

hay cartuchos de tinta para reponer los gastados. Yo localicé al

cuentapropista que solucionaba ambos problemas, pero en la dirección de

mi empresa se negaron rotundamente", revela.



"¡No, no, informática, eso es tremenda candela!…vamos a dejarlo así.

¿Qué te hace falta?, ¿impresoras?, vamos a ponerlo en el plan de

inversiones y ya está.", le respondieron. "Es preocupante que sea más

fácil comprar equipamiento nuevo que pagar una reparación notablemente

menos costosa", lamenta.



Sin embargo, el esposo de la joven, también informático, vivió la

experiencia opuesta.



Ante la rotura de las computadoras esenciales para la producción, en la

sucursal cienfueguera de la Empresa Cubana del Pan el director no esperó

por las indicaciones de "La Habana", porque no existían. Se atrevió a

recorrer el tortuoso camino de las autorizaciones, pidió un permiso

especial para esa única ocasión y le permitieron contratar a un

especialista privado en reparación de "motherboards" de PC.



"¡Al final pasamos tanta tensión por gusto, porque resolvimos con el

particular lo que ninguna empresa estatal del territorio pudo solucionar

y todo con mucha mayor eficiencia, calidad y hasta garantía!", recuerda

el novel ingeniero.



Este exceso de precaución, muy reiterado en el panorama empresarial,

choca notablemente con la política declarada en intervenciones públicas

del vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo, encargado

de conducir la "actualización" económica en el país.



"(…) Lo cuestionable siempre, páguesele a quien se le pague, es la

irracionalidad del gasto, no el vínculo de personas jurídicas con

fórmulas no estatales", ha dicho Murillo ante el Parlamento cubano.



Cooperar es socialismo



La experiencia ha demostrado que aunque las empresas estatales sean

"propiedad social", es decir, de todos, la práctica termina imponiendo

un modo de administración donde el trabajador no toma decisiones ni se

siente dueño.



Para transformar esa realidad del presente en Cuba, y a contrapelo de la

tesis oficial que defiende a la empresa estatal como el núcleo de la

economía, otros criterios abogan por estimular la cooperativización para

lograr un modelo verdaderamente socialista.



"El modelo de gestión económica y social del socialismo debe estar

basado en la sociedad cooperativa, cual sociedad de personas", considera

el doctor Avelino Fernández Peiso, de la Universidad de Cienfuegos, al

centro sur del país.



"Posibilitar la estructuración del trabajo mediante sociedades (…)

autogestadas, responsables, donde los beneficios de sus socios sean

directos y justos, que se proyecten hacia la comunidad, es socialismo",

reafirma.



En las tres intenciones de cooperativas consultadas siempre aparecieron

referencias a obras o gestos de vocación social, adjuntos a su actividad

económica. TISOFT produce audiovisuales y apoya a niños con discapacidad

en el dominio de herramientas informáticas; INCO participa activamente

en el apoyo de la sociedad de descendientes caribeños de su urbe,

mientras que REDIS afirma ofrecer propuestas "justas" a sus clientes.



"Yo no quiero hacerme rico expoliando a las empresas y estoy además por

sustituir importaciones", asegura el diseñador Argudín, quien describe

que en sus negociaciones propone aprovechar los recursos inmovilizados

en los almacenes de sus clientes, como materia prima para un trabajo que

luego ofrece a menor precio.



Las dificultades para conseguir reconocimiento legal como cooperativas a

estas y otras iniciativas de emprendimiento, podrían estar expresando

resistencias y temores a otorgarle a la economía no estatal un mayor

peso en el conjunto de la economía.



Los nuevos equilibrios y posibles encadenamientos entre las diversas

formas de gestión y propiedad son, entre muchos, uno de los grandes

retos de las reformas económicas en Cuba. Pero una cosa es lo declarado

y otra lo que se va constatando en la práctica. Las autoridades no

parecen tener apuro para soltar ciertas riendas.



Source: Cuba y cooperativas "sin papeles" - Havana Times en español -

http://www.havanatimes.org/sp/?p=96006

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