viernes, 16 de mayo de 2014

Disidentes cubanos excluidos del mercado laboral

Disidentes cubanos excluidos del mercado laboral

Los cubanos señalados como disidentes dicen que es casi imposible

encontrar trabajo a causa de los controles ferreos del Estado

jueves, mayo 15, 2014 | Osniel Carmona Breijo



LA HABANA, Cuba. – Durante décadas, el Estado cubano fue el único

empleador, y a pesar de las recientes reformas que permiten a la

limitada empresa privada, conocida como "cuentapropismo", conseguir una

licencia de operación, todavía implica la aceptación por parte de las

autoridades.



Renato Olazábal fue designado como "contrarrevolucionario", después de

un intento fallido de escape en una balsa a los Estados Unidos en 2006.



Olázabal, un Licenciado en Lengua Inglesa de 38 años, señaló que

posterior a su intento de escape fue casi imposible hallar un trabajo,

rechazado de cinco puestos de laborales en el sector público.



Dijo que aún cuando los candidatos cumplen los criterios para un trabajo

en particular, todavía tenían que ser aprobados por la Seguridad del

Estado y la Inteligencia Militar antes de ser ofrecido el puesto.



El proceso de selección consiste en interrogar a los vecinos de los

candidatos acerca de sus puntos de vista políticos; además, realizan

consultas entre los funcionarios locales de los Comités de Defensa de la

Revolución -una red de vigilancia barrial en todo el país-, el Partido

Comunista, de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior.



"Se interesan mucho en si participaste de las votaciones, de la marcha

del 1º de Mayo y cosas así", dijo Olazábal. "Además preguntan a estas

personas si te consideran revolucionario o no".



Olazábal ahora mantiene a su familia con la venta de artesanías, con

riesgo de persecución, ya que no tiene una licencia de comerciante.



El periodista independiente y miembro veterano de la oposición, José

Fornaris, dijo que el mercado de trabajo es parte de un estado policial.



El gobierno es "dueño de las empresas, fábricas, instituciones, de toda

forma de empleo en general," dijo Fornanis. "Para las personas poder

ejercer lo que es su derecho al trabajo y sustentarse de manera digna,

tienen que someterse a las condiciones y chantajes del régimen".



Después que Fornaris se unió al Comité Cubano Pro Derechos Humanos en

1988, el acoso oficial lo obligó a abandonar su trabajo como periodista

y presentador en la estación nacional Radio Progreso.



En 1990, encontró trabajo como albañil, sólo para ser despedido cuando

un compañero de trabajo lo denunció, acusándolo de conspirar contra el

entonces presidente Fidel Castro.



"Querían inculparme alegando que la Sección de Intereses de Estados

Unidos [USINT, por sus siglas en inglés], me había entregado unos

explosivos para asesinar al entonces líder del régimen", señaló

Fornaris. "Estaban tratando de enjuiciarme como terrorista sin motivos

coherentes".



Después de ser absuelto de las acusaciones, Fornaris se convirtió en una

voz líder en el movimiento de oposición.



Recordó haber sido contactado por un agente de la seguridad cubana

conocida como "Sol", cuyo trabajo consistía en supervisar al personal

del Instituto Cubano de Radio y Televisión, ICRT. El funcionario o

funcionaria se comprometió a restituirlo en Radio Progreso, y más tarde

una promoción a un puesto directivo en el Instituto.



El precio era que Fornaris debía abandonar sus actividades políticas y

colaborar con el régimen. Él rechazó la oferta.



Fornaris relata la historia como un claro ejemplo de cómo "los cuerpos

de inteligencia están involucrados en la toma de decisiones acerca de

quién es idóneo para trabajar en este país".



Después de que las leyes sobre las empresas privadas fueron

flexibilizadas, Fornaris solicitó una licencia de "cuentapropista" para

vender libros de segunda mano.



La empleada que lo atendido le aseguró que la obtendría con rapidez,

pues ese tipo de permiso no era muy solicitado.



Cuando la petición fue rechazada, la empleada estaba asombrada,

avergonzada e incapaz de dar una explicación lógica, recuerda Fornaris.



Fornaris ahora dirige la Asociación Pro Libertad de Prensa, APLP, una

organización no reconocida por el gobierno y que tiene como objetivo

ayudar a mejorar el periodismo y promover la libertad de prensa en Cuba.



Source: Disidentes cubanos excluidos del mercado laboral | Cubanet -

http://www.cubanet.org/mas-noticias/disidentes-cubanos-excluidos-del-mercado-laboral/

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