miércoles, 18 de junio de 2014

Cuba-USA la luz y el túnel

Relaciones, Embargo, Washington



Cuba-USA: la luz y el túnel

Tal y como sobrevino por contraposición de intereses, el diferendo

Cuba-USA se resolverá solo a la luz de intereses

Arnaldo M. Fernández, Broward | 17/06/2014 6:38 pm



Hasta el Dr. en Ciencias Históricas Néstor García Iturbe, exdirector de

la Escuela Superior de Inteligencia "Adriana Corcho" (MININT) y actual

director del Centro de Educación de Posgrado "Adriana Corcho Calleja"

(MES), metió la cuchareta en el debate resucitado sobre la normalización

de relaciones entre Cuba y EEUU.

García Iturbe percibe que "una pequeña luz está brillando al final del

túnel". Si antes hubo "conversaciones secretas", ahora se desarrollan

públicamente y este "avance evidente" torna posible "que de la

diferencia salga la coincidencia".



La luz

La coincidencia será de intereses. Tal y como sobrevino por

contraposición de intereses, el diferendo Cuba-USA se resolverá ya solo

a la luz de intereses, aunque ambos bandos suenen la matraca de los

derechos humanos y otros ideales.

Las conversaciones secretas que señala García Iturbe pueden retrotraerse

a la administración Nixon. Pat M. Holt, jefe de despacho del Comité de

Relaciones Exteriores del Senado, viajó a La Habana y el 3 de julio de

1974 AFP reportaba que Castro recibiría a Holt y estaba dispuesto a

conversar con Henry Kissinger si EEUU levantaba el embargo.

No se supo de qué hablaron Holt y Castro, pero el 11 de enero de 1975

Lawrence S. Eagleburger, asistente de Kissinger, entregó al diplomático

cubano Ramón Sánchez-Parodi en Nueva York un memo que instaba a

reafirmar el entendimiento Kennedy-Jruschov, mejorar la situación de

derechos humanos, liberar a ciudadanos americanos presos en Cuba,

aflojar las clavijas contra los presos políticos cubanos y permitir que

los exiliados visitaran a sus familiares en la Isla.

Este ademán se malogró por la intervención de Castro en la guerra civil

de Angola, pero hacia mayo de 1978 la administración Carter reanudó las

conversaciones secretas, que se extenderían hasta septiembre de 1980.

En julio de 1978, el Departamento de Estado largó una breve referencia

(GIST) sobre las relaciones Cuba-USA para uso de los funcionarios del

gobierno de EEUU. Aquí se definieron cinco puntos cardinales:

- Excarcelación de los presos políticos estadounidenses y repatriación

de otros ciudadanos americanos

- Excarcelación de los presos políticos cubanos, que por miles cumplían

largas condenas de cárcel

- Reunificación de las familias cubanas divididas.

- Retirada de las fuerzas militares cubanas de África, en virtud de que

los problemas entre africanos debían resolverse por ellos mismos

- Compensación de las empresas y ciudadanos estadounidenses expropiados

por el gobierno de Cuba

Al dar a imprenta The Closest of Enemies (W.W, Norton & Company, 1987),

el primer jefe de la Oficina de Intereses de EEUU en La Habana, Wayne S.

Smith, reveló que el bando de Castro había aceptado los tres primeros

puntos durante la reunión diplomática secreta de agosto de 1978 en

Cuernavaca (México).

El interés geopolítico determinó que el cuarto punto viniera a

resolverse bajo la administración Reagan, en medio del pugilato con

Gorbachov y por el acuerdo tripartito Cuba-Angola-Sudáfrica (1988).

Quedó pendiente el quinto punto, de puro interés material, que el

Departamento de Estado precisó así: El embargo no se levantará hasta que

no se resuelvan las reclamaciones de los expropiados. En aquel entonces

la Comisión de Arreglos de Reclamaciones Extranjeras había certificado

unas 5.900 con monto global de $1,8 miles de millones.



El túnel

Tras la desunión post-soviética, la ley Helms-Burton (1996) abrió el

túnel por donde tiene que discurrir el levantamiento del embargo:

suspenderlo desde que un gobierno de transición arribe al poder en Cuba

y levantarlo por completo al instaurarse un gobierno electo

democráticamente. Aparte de no incluir ni a Fidel ni a Raúl Castro,

exigencia que cristalizará tarde o temprano por ley natural, el gobierno

de transición sería reconocido si:

- Legaliza todas las actividades políticas

- Libera a todos los presos políticos y permite que organizaciones de

derechos humanos investiguen las cárceles cubanas

- Disuelve el Departamento de Seguridad del Estado, los Comités de

Defensa de la Revolución y las Brigadas de Respuesta Rápida

- Expresa públicamente su compromiso de elecciones libres y justas, a

más tardar en 18 meses, bajo supervisión de observadores internacionales

y con múltiples partidos que tengan acceso pleno e igual a los medios

- Pone fin a toda interferencia de Radio y TV Martí

- Exprese públicamente y demuestre su decisión de avanzar hacia poder

judicial y sindicatos independientes, así como hacia el respeto de los

derechos humanos y las libertades fundamentales

- Dé garantías adecuadas para distribuir asistencia al pueblo.

García Iturbe ve al final del túnel una luz que solo podría generarse

por fogonazo, ya sea de revuelta popular dentro de Cuba para derrocar al

Gobierno y dar paso al de transición previsto por Washington, o de

revuelta en el Congreso de EEUU para derogar la ley Helms-Burton.

Coda

Entretanto los cubanos seguirán cayéndose a golpes o a mentiras, según

el caso, pero sobre todo "ajustándose" en EEUU, que a su vez irá tirando

como siempre en sus relaciones con Cuba: con mucho ruido y pocas nueces.



Source: "Cuba-USA: la luz y el túnel - Artículos - Opinión - Cuba

Encuentro" -

http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/cuba-usa-la-luz-y-el-tunel-318538

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