viernes, 6 de junio de 2014

Hacia el castrismo, sin embargo

Hacia el castrismo, sin embargo

PABLO PASCUAL MÉNDEZ PIÑA | La Habana | 5 Jun 2014 - 9:53 am.



Cuentapropista: 'El modelo económico raulista es una treta para

obligarnos a depender del Estado, aunque no trabajemos para él'.



En días pasados, 40 firmantes de una carta le pidieron al presidente

Obama que alivie la tuerca al embargo. Dicen que tras el levantamiento

del "bloqueo" el castrismo irá al tarro. Dicho razonamiento podría ser

una certeza a juzgar por la cantidad de sesudos que los afirman.



Pero que el satanizado exagente de la CIA John Negroponte —embarrado

hasta el cuello en la Operación Cóndor y los Contras— se encuentre entre

los signatarios de la misiva, sin dudas, fue la nota discordante para

que La Habana acogiera la noticia con desdén.



Descolgarle la etiqueta a Negroponte es un precio que el raulismo no

está dispuesto a pagar, de modo que la frialdad resuena a un

cantinflesco "no me defienda, compadre".



Hasta la fecha todo marcha viento en popa. El general/presidente Raúl

Castro logró con tres señuelos —un paquete de reformas light, la nueva

ley de inversión extranjera y el espigón del Mariel— seducir a un grupo

de personajes, entre los que también se distinguen sendos exjefes de la

SINA en La Habana y un exsubsecretario de Estado norteamericano, todos

con mala pinta para el oficialismo.



De todas formas, los contumaces defensores del levantamiento del embargo

creen en el hipotético desarrollo de una sociedad civil que se

independizará económicamente del régimen y propiciará un tránsito hacia

una democracia de economía de mercado, o sea, un cambio de terciopelo

que subestima los propósitos ocultos y posibles reacciones de la dictadura.



A fin de cuentas, ¿qué costos tendrá para EEUU el levantamiento del

embargo? Sin discusiones, el político será el más alto. Reconocer que

durante más de 50 años una democracia tradicional y fortalecida como la

norteamericana mantuvo una política errática hacia una dictadura

totalitaria y violadora de los derechos humanos, sería un descalabro.



¿Cuál sería el plan B de La Habana tras la derrota del "bloqueo"? "Con

toda su fuerza moral y el apoyo de la comunidad mundial", demandará a

Norteamérica por el pago de una indemnización ascendente a más de 80

millardos de dólares, por afectaciones en las exportaciones, servicios,

comercio, producción, decomiso tecnológico, monetario, financiero y robo

de cerebros, entre otros tantas secuelas. O sea un nunca acabar.



¿Cuál es la realidad? Solo el congreso norteamericano puede levantar el

embargo, y sus think tanks pondrán de seguro las cartas sobre la mesa

para analizarlo. No se trata de la influencia de varios congresistas

cubanosamericanos, sino de conveniencia nacional. Por consiguiente,

entre "el afloja, aprieta o quita", se debatirá la suerte del embargo,

mientras el apellido Castro siga sellado en la proa del cuasi hundido

barco cubano.



Para quienes gustan de las comparaciones, vale argumentar que EEUU se

acercó a China obedeciendo a una estrategia antisoviética que dio muy

buenos frutos en época de Nixon. El caso de Vietnam ocurrió años después

de aplicarse la Doi Moi (política de renovación para el libre mercado).

Sin embargo, el diferendo con Cuba clasifica como una prueba de

músculos, donde totalitarismo y democracia pugnan, frente a frente, en

el escenario de las Américas.



Sobre la efectividad del embargo —que muchos cuestionan— bastaría con

salir a las calles y hacer un paneo de 360 grados, para comprobar la

destrucción sobrevenida sin necesidad de lanzar una sola bomba. Y la

respuesta al por qué la dictadura castrista se ha mantenido en el poder

durante 55 años, a pesar del embargo, con palpar la punta de una

bayoneta tendremos una respuesta convincente.



Tampoco la sanción económica ha sido tan brutal como la pintan. El

comercio bilateral entre ambas naciones supera el mantenido por EEUU con

145 países y regiones autónomas del mundo, por consiguiente al

escucharse el machacado eslogan: "El bloqueo genocida pretende rendir

por hambre al pueblo", mientras se degusta un picadillo de pavo

procedente de Kentucky, es una de las tantas evidencias del doble rasero

de esta política.



El 75% de los consultados informalmente para este trabajo, apuesta a que

la opinión más acertada sobre el diferendo fue escuchada en el escenario

de la tribuna antiimperialista en el Malecón, aquella noche, cuando un

músico arrebatado por "María", exclamó públicamente: "Cesen los bloqueos

de adentro y de afuera", entiéndase, eliminarlos simultáneamente.



Reventando la calle



"No creo que el levantamiento del bloqueo nos beneficie", asevera Carlos

R R., de 52 años, un profesional cubano con doble ciudadanía. "Con solo

permitir 178 actividades cuentapropistas el Gobierno obstaculiza el

desarrollo de la capacidad individual de los cubanos con talento para

hacer negocios.



"En mi caso particular —agrega— puedo importar ropa, víveres,

herramientas, materias primas, etc., pero el Gobierno nos impone

regulaciones e impuestos para ahogarnos, puesto que su propósito es no

permitir el enriquecimiento derivado de la actividad privada legal, algo

que resulta incompatible con la ideología marxista".



El hecho de que el régimen de Raúl Castro, "aparentemente" se haya

declarado "respetuoso de las propiedad", no significa que liberalice la

acumulación de posesiones, algo que impedirá a base de trabas y precios

elevados. Por ejemplo, ¿por qué tenemos que comprar un Peugeot a precio

de Ferrari? Si levantaran el embargo: ¿cuánto nos costará un Ford, un

Cadillac, un Chrysler o un Chevy?



"Si magnates como Alfy Fanjul y Saladrigas desean invertir en Cuba, lo

harán para llenar sus propios bolsillos y los del régimen. Estoy seguro

que ninguno de ellos está dispuesto a darles un espaldarazo a los

cubanos corrientes que ambicionan ser millonarios como ellos.



"Si hay levantamiento del bloqueo, que sea para el pueblo no para el

régimen. Si le proporcionan créditos y facilidades a los nacionales para

desarrollar una economía paralela, bienvenido sea, de no lograrse,

entonces necesitaremos otros 50 años para darnos cuenta del error

cometido", apunta.



Idalberto C.T., de 60 años, un ingeniero que ejerce como cuentapropista

enrollando motores eléctricos, alega que para hacer su trabajo, está

obligado a comprar alambre de dudosa procedencia o reciclar bobinas de

metro/ contadores de energía desactivados por la Empresa Eléctrica. El

sector cuentapropista sufre las escaseces mientras el Estado incumple lo

acordado en los Lineamientos sobre la apertura de almacenes para ventas

mayoristas.



"Tengo un hermano residente en Europa que puede enviarme un contenedor

con todos los calibres de alambre y las cantidades que quiera —aduce

Idalberto—, pero el Gobierno no lo permite. En mi caso particular, mi

problema no es el bloqueo, sino el Estado. En resumen, no creo que

negocios 'quileros' levanten una economía. El modelo económico raulista

es una treta para obligarnos a depender del Estado, aunque no trabajemos

para él.



"Algo huele a podrido y sabrá Dios cuántos billetes están moviendo para

hacer campaña en contra del bloqueo", alega un ingeniero mecánico

vinculado a la actividad portuaria que solicita el anonimato.



"La multimillonaria inversión hecha por Brasil en el Mariel necesita que

los barcos americanos y de otras banderas, más el flujo mercantil de

EEUU, hagan escala en el puerto, para fomentar su zona franca. Si no,

correrá el riesgo de fracasar estrepitosamente.



"El levantamiento del bloqueo solo engordará las bóvedas bancarias de

aquellos que se aventuraron a invertir en el Mariel. En cuanto a cambiar

el sistema político, considero que ningún magnate calentará sus metales

con ese problema, a esos pejes gordos solo les importa meter dinero en

el saco y explotar a los jodidos cubanitos, que tendrán que trabajar

como capitalistas para que les paguen como socialistas", asevera.



José Candelario, un jubilado de 83 años, residente en el Cerro, al

escuchar los debates sobre si quitan o no el embargo, se sonríe y

exclama: "¿Ah, no querían castrismo sin libreta?… pues si levantan el

bloqueo lo tendrán".



Source: Hacia el castrismo, sin embargo | Diario de Cuba -

http://www.diariodecuba.com/cuba/1401954813_8897.html

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