viernes, 4 de abril de 2014

Telaraña para atrapar inversionistas

Telaraña para atrapar inversionistas

Resta ver cuántos empresarios incautos caerán en las turbias redes de la

nueva Ley de la Inversión extranjera

viernes, abril 4, 2014 | Miriam Celaya



LA HABANA, Cuba -Transcurridos 53 años, 5 meses y 17 días de la

publicación de la Ley 890, que establecía la expropiación de numerosas

empresas de capital nacional y extranjero –principalmente

norteamericano–, el régimen acaba de introducir la nueva Ley de la

Inversión Extranjera que entrará en vigor dentro de 90 días.



La nueva ordenanza sustituye la norma vigente desde 1995, cuando la más

aguda y prolongada crisis económica sufrida por el país forzó al

gobierno a acudir a la inversión de capitales extranjeros en Cuba, a

despecho de los más puros principios de la doctrina comunista en la que

se habían (de)formado varias generaciones de cubanos a instancias de ese

mismo gobierno. Para entonces, algunos empresarios foráneos se sintieron

tentados a asegurarse un espacio en un mercado virgen, mientras otros

descubrieron un verdadero paraíso fiscal en el infierno socialista caribeño.



Aquellas avanzadillas capitalistas dieron al régimen el oxígeno

necesario para superar la inminente asfixia, e hicieron posible también

que Castro I retrocediera en la "apertura" que había permitido el

retorno de la pequeña propiedad privada en la figura de algunos negocios

familiares –como las cafeterías, restaurantes y alquileres de

habitaciones, entre otros– y que se habían expandido rápidamente por

toda la Isla desde inicios de los 90'.



Ahora el capital extranjero ha dejado de ser un mal que debía superarse

en el socialismo y se ha convertido en "un bien necesario" llamado a

impulsar el siempre prometido y jamás alcanzado "desarrollo económico

del país" (Juventud Rebelde, domingo 30 de marzo de 2014). He aquí que,

entre las sorpresas que nos depara la actualización del modelo económico

raulista, Poderoso caballeroDon Dinero está destinado a facilitar "la

consolidación del socialismo cubano", que esta vez –¡ahora sí! – será

"próspero y sustentable", gracias al otrora demonizado capital. Aquel

otro anciano barbudo, Karl Marx, debe estar convulsionando en su sepulcro.



Retrospectiva: la negación del capital



En 1960, el Artículo 1 de la Ley 890 declaraba: Se dispone la

nacionalización mediante la expropiación forzosa de todas las empresas

industriales y comerciales, así como las fábricas, almacenes, depósitos

y demás bienes y derechos integrantes de las mismas.



En virtud de esto, el Estado se apropió de 105 ingenios azucareros, 18

destilerías, 6 fábricas de bebidas alcohólicas, 6 fábricas de jabones y

perfumes, 5 fábricas de derivados lácteos, 2 fábricas de chocolate, una

molinera de harina, 7 fábricas de envases, 4 fábricas de pinturas, 3

productoras de químicos, 6 de metalurgia básica, 7 papelerías, una

fábrica de lámparas, 60 industrias de textiles y confecciones, 16

molinos de arroz, 7 fábricas de productos alimenticios, 2 de aceites

vegetales, 47 almacenes de víveres, 11 tostaderos de café, 3 droguerías,

13 tiendas por departamento, 8 empresas de ferrocarriles, una imprenta,

11 circuitos cinematográficos y cines, 19 empresas relacionadas con la

construcción, una compañía de electricidad y 13 empresas marítimas.



En los meses subsiguientes continuaron las expropiaciones, dado que el

gobierno revolucionario había decidido "adoptar fórmulas que liquiden

definitivamente el poder económico de los intereses privilegiados que

conspiran contra el pueblo, procediendo a la nacionalización de las

grandes empresas industriales y comerciales que no se han adaptado ni se

podrán adaptar jamás a la realidad revolucionaria de nuestra Patria".



Telaraña para atrapar incautos



En la actualidad nadie parece recordar la mencionada Ley 890. Tampoco se

alude al fiasco de los empresarios que se animaron a negociar con los

Castro en los 90' y sufrieron grandes pérdidas materiales y financieras

en la aventura. Pocos obtuvieron las ganancias esperadas y menos aún

conservaron sus negocios en la Isla. No se conoce que se hayan producido

indemnizaciones, aunque sí han trascendido informalmente en la opinión

pública los daños que las acciones irresponsables tanto de los

inversores extranjeros como de las autoridades cubanas produjeron en el

medio ambiente. El gobierno no ha reconocido públicamente su

responsabilidad ni sus errores, y por otra parte, los cubanos no

obtuvimos beneficio alguno de aquellas entradas de capital. Nada

garantiza que los tendremos con la nueva legislación, las muy socorridas

"garantías jurídicas" no son para nosotros.



También se enunciaron los derechos y beneficios de los trabajadores

cubanos: "no habrá libre contratación de la fuerza de trabajo, por lo

que se mantendrá la figura de la entidad empleadora, el salario se

condicionará al trabajo aportado, eficiencia y valor agregado que la

empresa genere". "El pago de la fuerza de trabajo será negociado entre

la entidad empleadora y la empresa con capital extranjero". Así, el

Estado-Gobierno, como "entidad empleadora", continuará siendo el amo y

los empleados cubanos los esclavos de alquiler, detalle que debería

servir de alerta a los potenciales empresarios, habida cuenta que la

insuficiencia salarial crónica es el mejor acicate para el robo y otras

formas de corrupción, tan extendidas entre nosotros como métodos

ilegales, pero legítimos, de supervivencia.



La nueva Ley de Inversión Extranjera no ha sido publicada aún ni circuló

como tabloide los días previos en forma de Anteproyecto, de manera que

se desconocen los términos exactos de su texto, las consideraciones para

las partes, etc. No obstante, es de esperarse que sufra algunas

modificaciones para adecuarse a las exigencias de los inversores

interesados en negociar en Cuba. La cúpula tendrá que ceder o fenecer,

pero procurará asegurarse pingües beneficios. Solo resta esperar a ver

cuántos empresarios incautos caerán esta vez en las turbias redes

legales de Castrolandia. Perdonen si no les deseo éxitos.



* Gaceta Oficial de la República de Cuba (Edición Extraordinaria, La

Habana, Jueves 13 de Octubre de 1960, Año LVIII, Tomo Quincenal, Número

XIX).



Source: Telaraña para atrapar inversionistas | Cubanet -

http://www.cubanet.org/destacados/telarana-para-atrapar-inversionistas/

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