lunes, 18 de noviembre de 2013

Las restricciones a la venta de ropa en Cuba tienen secuelas en Quito

Las restricciones a la venta de ropa en Cuba tienen secuelas en Quito

CAROLINA ENRÍQUEZ. REDACTORA Domingo 17/11/2013



En una esquina del barrio La Florida, en el norte de Quito, el semblante

de muchos cubanos cambia cuando se les pregunta sobre el futuro del

negocio de venta de ropa ecuatoriana en Cuba.



El pasado 1 de octubre, la viceministra de Trabajo cubana, Marta Elena

Feito, anunció que el Gobierno multará a quienes comercialicen artículos

importados o revendan productos adquiridos en tiendas estatales de la

isla. Un mes más tarde, el Consejo de Ministros dio plazo hasta el 31 de

diciembre para liquidar estos negocios.



Esto le preocupa a una cubana que se dedica a este oficio desde hace un

año y tres meses. Como todos, por evitar represalias en su país,

prefiere no dar su nombre. Es morena y delgada. Habla con resignación

mientras mira mercancía en un almacén de ropa cerca del Centro Comercial

Aeropuerto.



"Yo invertía USD 200 en la compra de ropa. Eso enviaba cada 15 días y

ganaba USD 100. Con eso ayudaba a mi hijo y a mi hermano en La Habana.

Ahora (con las medidas adoptadas en Cuba) no sé a qué me voy a dedicar

acá. Tendré que buscar algún trabajo en mi profesión, de Gastronomía".



A diferencia de ella, otra cubana, alta y de cabello claro, enviaba el

pasado 7 de noviembre cuatro bultos de ropa a través de una agencia de

carga en La Florida. No tiene empacho en decir que en la Isla el negocio

opera ilegalmente.



En 2010 el gobierno de Raúl Castro amplió la posibilidad de que los

ciudadanos de ese país realicen tareas bajo "cuenta propia". Para ello

se entregaban unos documentos llamados licencias o patentes, que tenían

un costo mensual, según la actividad.



Muchas personas que se dedicaron a la venta de ropa se acogieron a

licencias para realizar tareas de costura, pero el Gobierno cubano las

determinó como inapropiadas.



Colocaban negocios, muchos de los cuales funcionaban en casas, donde se

expendían prendas de vestir de EE.UU., España. Ecuador, entre otros países.



La cubana que hacía los envíos desde el courier señala que tiene

residencia ecuatoriana, pero vive en Cuba. Viene cada tres meses y

compra la ropa en el sector Ipiales, en el Centro de Quito. La envía por

correo o la lleva personalmente, como equipaje.



Si aplica la primera modalidad hace envíos de 15 kilos para tres

personas diferentes. Lo manda como si fuera regalo para ellas. Allá sus

contactos recogen la ropa y ella se encarga de comercializarla.



"A quienes nos ayudan les damos una prenda. Es para que se la queden o

la vendan. Representa mucho dinero porque significa USD 40. Tome en

cuenta que allá el salario es de USD 15. Entonces el negocio sí resulta

importante".



El dinero de la venta lo recoge ella directamente. En otros casos los

encargados de la venta hacen los envíos para que se reinviertan en la

compra de más mercadería.



La mujer en el courier dice que seguirá vendiendo en Cuba de forma

camuflada. Mientras que otros ciudadanos cubanos, como uno que el pasado

7 de noviembre compraba en el centro comercial Hermano Miguel, en la

Ipiales, dijo que no tiene idea de qué hará cuando llegue el fin de año.



"En el momento ya estamos reduciendo la compra de ropa. Yo llevaba 125

kilos y ahora, máximo 42. Allá también se afecta al empleado, al que se

paga por vender. También impacta la medida a las personas que nos

vendían acá".



Una de estas comerciantes es Amanda González, quien asegura que la

compra de ropa por parte de cubanos ha bajado en un 70%. Antes, dice, le

compraban unas tres docenas y ahora es media docena. Para sacar a flote

a su negocio, comenta, le tocará recuperarse con las ventas a

ecuatorianos, principalmente en Navidad y Fin de Año. Lo mismo dice May

Vera, quien asegura que sus ventas también han caído un 70%.



Hoy se resigna a ver los corredores vacíos, cuando anteriormente estaban

llenos de cubanos. Asegura que eran buenos clientes, a quienes les

vendían a precios preferenciales debido al volumen de compras.



"Ellos aquí movían mucho dinero. A mí me compraban por docenas varios

productos, surtido".



Los comerciantes nacionales no son los únicos afectados. También están

impactados los couriers. Uno de ellos es Todo para Cuba, ubicado en La

Florida y av. De la Prensa.



"Ya envían solo para las familias. Antes mandaban, por ejemplo, 10

paquetes y ahora solo tres o cuatro. Cada uno pesa 3 kilos. Esta

situación afecta mucho a este negocio, ya que el 80% de nuestros envíos

van para Cuba. Nuestro comercio ha decaído", indicó el encargado

Fernando Arteaga.



Otras medidas

El Gobierno cubano también ordenó el cierre de las salas de cine 3D, que

funcionaban bajo las licencias de operador de equipos de recreación

infantil.



También tendrán plazo hasta fin de año para cerrar los pequeños negocios

de venta de artículos de ferretería y plomería, que son importados por

los ciudadanos cubanos o adquiridos en la red minorista estatal y

revendidos. Muchos de estos negocios cuentan sólo con una mesa de venta

callejera, llamados popularmente "merolicos".



Source: "Las restricciones a la venta de ropa en Cuba tienen secuelas en

Quito" -

http://www.elcomercio.com/negocios/Cuba-restricciones-migrantes-gobierno_cubano_0_1031296961.html

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