sábado, 24 de mayo de 2014

Contra la reconciliación incondicional entre Cuba y EEUU

Contra la reconciliación incondicional entre Cuba y EEUU

CARLOS ALBERTO MONTANER | Miami | 24 Mayo 2014 - 9:38 am.



Siete razones de Washington y tres de los démocratas cubanos.



Un grupo de prominentes ciudadanos norteamericanos —entre los que se

encuentran varios notables empresarios de origen cubano—, le ha escrito

una carta pública al presidente Barack Obama solicitándole que suavice

las medidas encaminadas a agravar la difícil situación económica de la

dictadura comunista de los hermanos Castro.



La carta no es el resultado de una oscura maniobra de La Habana, aunque

el régimen y sus servicios de inteligencia la vean con deleite porque

coincide con sus intereses, sino la consecuencia de una indiscutible

verdad: nadie sabe cómo acelerar desde fuera el fin de una dictadura

como la cubana o la de Corea del Norte. Sus autores están convencidos de

que la antigua estrategia norteamericana está equivocada.



Es un viejo debate. Quienes redactaron la carta —presumiblemente los

empresarios cubanoamericanos— piensan que la estrategia de abrazar al

enemigo e intentar fortalecer a la sociedad civil redundará en el

debilitamiento de la tiranía.



¿Logrará su propósito esa carta? No lo creo. No debiera por las

siguientes siete razones:



1. La incoherencia tiene sus límites, más allá de los cuales hay que

hablar de esquizofrenia. Washington acaba de declarar oficialmente que

el Gobierno cubano es terrorista y Raúl Castro le ha dado la razón

enviándole a Corea del Norte armas de guerra camufladas bajo toneladas

de sacos de azúcar. ¿Por qué abrazar a un régimen terrorista cuando se

aprueban sanciones contra Rusia o Venezuela por comportamientos

antidemocráticos?

2. En el momento en que se divulgaba la carta de marras, el coronel

Alejandro Castro Espín, hijo del dictador Raúl Castro, firmaba un

acuerdo de cooperación en Moscú con los servicios de inteligencia de

Putin. Luego pasó por La Habana el Jefe del Estado Mayor del ejército

chino, presumiblemente a formalizar una gestión parecida. En el pasado,

Fidel Castro, en Teherán, había advertido que todos juntos podían poner

de rodillas al enemigo imperialista.

3. Según afirma Raúl Castro, una y otra vez, y reiteran sus más altos

funcionarios, las "reformas" económicas,tienen como fin perfeccionar la

dictadura comunista de partido único. ¿Por qué Estados Unidos debe

cooperar con una vieja y fallida tiranía que intenta superar las

dificultades y consolidarse en su peor momento económico y psicológico,

cuando toda la estructura de poder en la Isla sabe que el

marxismo-leninismo es un fracaso?

4. El régimen cubano es un enemigo tenaz y permanente de Estados Unidos.

Sus líderes están convencidos de que todo lo malo que sucede en el

planeta es culpa de Washington. No se cansan de decirlo. En el pasado,

La Habana pactó con la URSS y hasta pidió el bombardeo atómico

preventivo durante la Crisis de los Misiles. Hoy Cuba se pone de acuerdo

con Irán, Corea del Norte, Rusia y los países del llamado Socialismo del

Siglo XXI para perjudicar a sus vecinos. ¿Tiene sentido un trato

benevolente con semejante gobierno?

5. Existe, también, el ángulo ético. Durante todo el siglo XX, con

razón, Estados Unidos fue acusado de indiferencia moral por el buen

trato que le daba a dictaduras como la de Trujillo, los Somoza, Batista

o Stroessner. Ahora está en el lado correcto de la historia. En Cuba se

violan los derechos humanos brutalmente. El año pasado se duplicaron las

detenciones a los disidentes. Los cubanos no tienen acceso a Internet. A

las tres horas de haber aparecido 14ymedio, el diario digital de Yoani

Sánchez, bloquearon la señal dentro de Cuba. Estados Unidos no debe

volver a la indiferencia moral que tanto afectó la buena imagen del país.

6. Hay que tomar en cuenta la razón electoral. La Casa Blanca debe

escuchar a los legisladores cubanoamericanos y no necesariamente a los

empresarios. De alguna manera, expresan el sentir mayoritario de los

cubanos radicados en EEUU. El importante senador demócrata Bob Menéndez,

los senadores republicanos Marco Rubio y Ted Cruz, los congresistas

demócratas Albio Sires y Joe García, y los congresistas republicanos

Ileana Ros y Mario Díaz Balart, discrepan en muchas cosas, pero están de

acuerdo en mantener una política de firmeza frente a la dictadura.

7. El objetivo de Estados Unidos debe ser que en Cuba se instaure una

democracia plural y próspera que deje de expulsar a sus ciudadanos hacia

el vecino del norte, con la cual desarrollar unas relaciones respetuosas

y normales. El sentido común indica que eso no se logra ayudando a la

tiranía de Raúl Castro en medio de una crisis.



Y tres razones cubanas para oponerse a la reconciliación incondicional

de EEUU y Cuba:



1. A los cubanos demócratas no les interesa ni conviene que la dictadura

de los Castro se salte a la oposición y entable una negociación política

con Estados Unidos. El problema esencial de Cuba no es la rivalidad

entre los dos gobiernos, sino el hecho de que en la Isla existe una

dictadura de partido único de corte estalinista que no escucha a la

sociedad. Las transiciones comienzan cuando el poder reconoce la

existencia de opositores legítimos. El paso previo a la reconciliación

EEUU-Cuba debe ser la admisión de que en la Isla existen unos cubanos

que tienen derecho a opinar sobre el destino del país.

2. La reconciliación incondicional entre EEUU y Cuba envía una poderosa

señal internacional que confirma que la dictadura de Raúl Castro es un

gobierno normal con el que se debe y puede establecer cualquier tipo de

vínculo. Tras la normalización de los lazos entre los dos países vendrán

diversos tipos de ayudas y subsidios económicos impulsados por intereses

que carecen de resortes morales. Esto reforzará la permanencia de la

dinastía militar en el poder.

3. Esa cordial entente entre los dos países dejaría aún más solos a los

disidentes, presos políticos y, en general, a los demócratas de la

oposición que desean y buscan un cambio político pacífico, pero real. Lo

verían como una traición a los ideales de la libertad y el respeto por

los Derechos Humanos que Estados Unidos dice defender. Es esencial que

la dictadura ratifique oficialmente el compromiso de respeto a los

Derechos Humanos que en el 2007 hizo con la ONU el entonces canciller

Felipe Pérez Roque. Entonces se comprometió a que el Gobierno cubano

suscribiría el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y

Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos

aprobado en 1976 por Naciones Unidas. Sería una débil señal de

rectificación, pero por algo se comienza. En todo caso, hasta que la

disidencia democrática no dé su visto bueno, Washington no debe moverse.

Es lo que les conviene a los norteamericanos y a los cubanos.



Source: Contra la reconciliación incondicional entre Cuba y EEUU |

Diario de Cuba - http://www.diariodecuba.com/cuba/1400884645_8729.html

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